[CR] El fin y los medios
Control Remoto
La Pensión ha sido siempre uno de esos programas que llenan una porción del horario, en el que uno no suele detenerse más tiempo del que tarda el primer impulso cerebral en llegar: “debo cambiar de canal”. Sin embargo, durante las últimas semanas vi con detenimiento la teleserie nacional que transmite canal 7 los viernes por la noche, sólo para terminar de asegurarme de que tenía razón: es un desastre.
Pero no voy a hablar hoy de los guiones escasos de creatividad que se rozan a cada instante con lo irracional, ni de actores talentosos sobreactuando por falta de una dirección oportuna. Tampoco vamos a hablar de una serie que induce a la claustrofobia, que no se mueve jamás de las 4 paredes de esa escenografía ajena, que poco remite a una pensión costarricense o a una casa cualquiera de este país. Menos aún, dedicaré el espacio a referirme a efectos especiales mal logrados y pretenciosos. No, lo que más choca de La Pensión es sin duda, el desfile de las marcas.
La técnica publicitaria se llama “placement” (algo así como “colocación de producto”), y consiste en introducir marcas comerciales en las películas o series de televisión, pero no como anuncios, sino como apariciones que nos hacen pasar como fortuitas. En el cine se ha vuelto cosa común y las empresas pagan miles de dólares para que su marca aparezca en pantalla durante fracciones de segundo. Así, teléfonos celulares, carros, gaseosas, cigarros, golosinas y toda clase de productos han invadido cines y televisores, muchas veces sin que nos demos cuenta.
Pero en La Pensión, la ténica se emplea de forma empachosa e insoportable. Los guiones -ya deporsí flojos- se tuercen forzosamente para acomodar el queso crema, la pasta de dientes, la importadora, el detergente y el atún con papas, en diálogos incoherentes que cuando menos, resultan risibles.
El “placement” es exitoso cuando el expectador no se percata de que ha sido expuesto a una marca, pero si la retiene de forma a veces subconsciente. Muchos teóricos y especialistas de la comunicación cuestionan la ética de esta práctica, pero está más que probada su efectividad. Eso, claro está, mientras no produzca aversión en el televidente.
No hace falta decir que producir televisión, cine o video es difícil en Costa Rica. Que el apoyo escasea y la demanda es casi nula. Pero en este caso habría que preguntarse si el desastrozo resultado final, es el fruto del precio que se debe pagar para alcanzarlo. Si es así… entonces no gracias.
24 junio 2005
[La columna sobre TV, Control Remoto es publicada por el periódico La Nación todos los viernes en la sección Viva el Tiempo Libre] Todas las columnas antes del 07 de julio 2005, fueron incluidas en el fusildechispas.com en ese mes



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