Nace, estudia, atropella, desconfía, muere
Cruzo una calle cualquiera de la manera usual: poniendo mi vida en peligro para no tener que esperar ese momento determinado en que la ausencia de tráfico vehicular me garantice un nivel mínimo aceptable de seguridad. Cruzo el carril izquierdo y mi cerebro realiza cientos de cálculos en fracción de segundos, que le permiten decidir que el nissan marrón pasará lo suficientemente lejos y rápido, como para permitirme pasar exactamente por el mismo sitio, sólo un instante después. Nos separa acaso un segundo, y no más de 50 centímetros.
¿Por qué confiamos de forma tan ciega en nuestro entorno?, y -muy especialmente-: ¿por qué confiamos tanto en nuestros semejantes?.
Si cruzco las calles como lo hago, es porque confío (asumo o espero) que cada conductor se comportará en la forma en que se supone lo haga, la “incertidumbre-default” que me produce su presencia en movimiento, es relativamente baja. Así, sé que si los vehículos se supone se comporten de x forma, puedo actuar asá… así se genera la dinámica vial en su totalidad. Confiamos demasiado unos en otros, en que los otros actuarán como se supone lo hagan.
Me expongo a poco mas de una tonelada más oscura que el rojo moviéndose a unos 60 kilómetros por hora, porque asumo que no hará nada más que lo esperable: continuar en línea recta, por su carril, a una velocidad más o menos constante. Pero ¿y si eso no fuese -o no pudiese- ser así?
Cargo conmigo diariamente suficiente paranoia urbana como para estar pensando en estas cosas. Me cuesta imaginar cómo serían nuestras ciudades, si la mayoría de los ciudadanos fuéramos individuos tan impredecibles como pueden llegar a serlo algunos cuantos, a quienes convenientemente llamaremos desadaptados, antisociales, o malvivientes.
El ejemplo del carro en movimiento, lo podemos extrapolar a cualquier otra situación: la gente armada sólo usará sus armas cuando sea indispensable, y sólo para los fines “correctos”; quienes administran nuestro dinero lo harán como esperamos, la gente no se irá del restaurante sin pagar la cuenta, el médico nunca nos recetaría algo que nos haga daño, y asumimos sin cuestionamientos la seguridad del edificio donde estamos ahora.
Curiosamente el fin de semana me encontré en Implementando el plan B un planteamiento que no pude dejar de asociar a mi disertación del día: Shanlucid se plantea si la educación es realmente esa herramienta que, en términos de esta teoría del Fusildechispas, nos permite crear más ciudadanos adaptados, sociales, bienvivientes… predecibles. Implementando el plan B, concluye que “estamos destinados, en gran medida, a una enorme cantidad de incertidumbre social”.
¿Y cuándo se detiene esa vorágine de temor de vivir, por miedo a nuestros semejantes?
Supongo que sólo vivimos una época en la que atestiguamos la desaparición de la “confianza-default” en el entorno, y especialmente en nuestros semejantes. Su abuelo o el mío lo hubieran dicho bien: “ya nada es como antes”. Y es que la frase cliché no podría resultar más adecuada. Yo siento hoy, temores que no recuerdo hasta hace algunos años. Cada vez que nos exponemos a uno de esos individuos que rompe con lo esperable, adquirimos un nuevo miedo, una patadita de desconfianza. Y la resignación… ¿adónde se consigue?


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5 Comentarios
Sergio
No dejes que te invada la desconfianza… porque podemos perder mil cosas, podemos perder cosas importantes, podemos perder cosas que nos hagan llorar, pero no podemos perder la intención de seguir siendo como libros abiertos. Soy una persona que se da por entero, que se da sin reparos, aunque reciba de vez en cuando alguna patadota; un simple mortal que por lo menos quiere confiar en algo tan especial como mi familia, mis amigos (pocos he de reconocerlo, uno especialmente amado) y hasta un amor que ahorita adoro… quiero pensar menos si lo que vivo es cierto o no y convencerme poco a poco de que pensar menos y sentir más es lo necesario (sin caer en el extremo, vos me entendés)
1 Sep 2005 a las 9:06 am #
zuzurro
xtian,limpio, use carro y ud estará del lado que tiene las de ganar. paranoico por limpio!!!
1 Sep 2005 a las 11:07 pm #
Xand
Mae… no voy a volver a cruzar una calle en mi vida…
2 Sep 2005 a las 5:25 pm #
Palinair
Y yo ni siquiera vuelvo a salir de la casa… de mi cuarto… de mi cama!… y si un carro se estrella contra la pared de mi cuarto y me pasa por encima!!! :S
8 Sep 2005 a las 4:19 pm #
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