Con el pie izquierdo
La noticia del miércoles me paró el pelo, no por la idea en sí, sino ¡porque nadie decía nada!… “Arias planea pasar sede de Presidencia al Cenac“. ¿Y los teatros?, ¿Y el Museo de Arte Contemporáneo?, ¿Y los espacios de ensayo, y el anfiteatro? Qué diablos, cerrar ese espacio vital para el arte y la cultura a cambio de un palacio para la burocracia y el tedio. ¿Esa es la forma de revivir San José, cambiando artistas por políticos, actores por actores? (disculpenenme los verdaderos actores).
Estoy de acuerdo: la Casa Presidencial necesita ser… una Casa Presidencial, y también me parece fenomenal que se ubique en el centro de la ciudad. ¿Pero en el Cenac?
El Cenac es un espacio demasiado agradable como para privar a los costarricenses de su disfrute. Ciertamente se podría pensar en un nuevo sitio para instalar un centro de cultura, pero ¿por qué, si el que tenemos funciona de forma inmejorable y difícilmente podría ser más idóneo?
Si Arias quiere un palacio, debería construirse uno, y que lo haga a su medida. Inflado, suntuoso. Cuesta dinero, dirá alguno. Pero es una inversión necesaria (como la del nuevo edificio para el Congreso).
La idea de Aida Faigenzicht me pareció bastante más sensata que la del flamante presidente electo. Ella propone construir la nueva casa de gobierno en donde ahora hay patios de la Estación de Ferrocarril al Atlántico.
“El Cenac es chiquitito: no tiene las instalaciones aptas para la Casa Presidencial. Se podría hacer un proyecto desde cero que responda a todas las necesidades de espacio y seguridad de una Casa Presidencial. Con esto se conserva la idea de hacer el centro cívico y no estrechamos un espacio que nos costó tanto crear como el Cenac, donde palpita el corazón del arte”, le dijo a La Nación.
En otros blogs, algunas opiniones:
“Arias ganó y ahora se las va a cobrar a los que le aguaron la noche de la victoria, a los que lo mandaron a la clínica con un soponcio mientras su hermano, que no estaba de mucho mejor ánimo, le ofrecía su rostro cadavérico a las cámaras de tele mientras mandaba a su correligionarios a dormir.
Por eso Arias empieza con el CENAC, porque el sector cultura fue de los que más le hizo la contra.”
En “Esto es sólo el principio”, Más al sur
“Perdidos estamos si Guido Sáenz apoya la moción. Don Guido, qué decepción. ¿Dónde están los mercaderes en las afueras del templo ahora? Al menos denos un poco de teatro, de drama. Ojalá que ese asintir general solo sea una obra editorial de La Nación. Solo nos queda que salga Johnny Araya a nuestra defensa. San Johnny, santo patrono de San José.
(…) Ya era sospechoso. Un edificio tan agradable, un trabajo tan bueno en restauración, dedicado a algo que en Costa Rica nunca fue importante. (…) Me acuso si con mi pasividad envié un mensaje de que el arte y la cultura no me importan. En verdad lo lamento.”
En “¿Nos quitan el Cenac?”, Confesiones de la Sardina Albina




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