Hay un ministro que en lugar de estar echado en su despacho, va personalmente a cumplir con su deber en un parque nacional hasta el punto de internarse en la selva y poner en peligro su vida.
Y hay una sed de serrucho en Costa Rica, que ha desatado una feroz búsqueda de mentiras y verdades, para bajarle el piso al susodicho.
La gente tiene derecho a saber, y a conocer el cómo y el por qué de lo que le ocurrió al Ministro del Ambiente, Carlos Manuel Rodríguez, en Corcovado. Pero buscar el escándalo donde no lo hay y asumir una posición escéptica, absolutamente inusual en el periodismo de televisión nacional, es ridículo en estos casos.
La entrevista que Adrián Meza le hizo al Ministro hoy (no aparece en el sitio de Teletica), y que transmitió Telenoticias en la noche, dio pena. El periodista, que en los últimos días se ha convertido en un paladín de la justicia internacional, puso en duda -sin decirlo- cada palabra del Ministro, preguntó con ironía y desafió las palabras del entrevistado.
Un cuadro demasiado curioso cuando, unas horas antes, allá en Corcovado, Danny Gonzáles se hacía una sopa de baba y lágrima cuando vio llegar al Ministro recién rescatado, en una contentera tan cursi como inexplicable.
Entonces, ¿lo celebran o lo cuestionan?
¿Un jefe de información?, ¿Un director?, ¿Alguien?
