La 240 arrancó mojada

Anoche comenzó la tercera (y última, dicen los organizadores) edición de La 240, la muestra joven de video, en el Teatro de la Danza (potencial campo de minigolf bajo techo), en el Cenac. La primera noche estuvo marcada por la lluvia e -inevitablemente- por el atraso de una hora en el arranque y el fallo en el audio al final de la sesión. La poca calidad y las ideas dudosas dominaron en la mayoría de los trabajos mostrados.
La lluvia, complicaciones logísticas, y algún imprevisto de última hora habrán conspirado contra la esmerada organización que se parte el lomo detrás de la muestra joven. Lo digo porque me consta. Pero cuando uno cruza la puerta del teatro en el papel de espectador, no puede evitar ver la cosa desde la butaca.
Un pequeño atraso, y no pasa nada. Especialmente cuando muchos, ejm, llegamos pasaditas las 7 y nos salvamos así de perdernos alguna sorpresa. Pero cuando el atraso es de una hora, y al empezar nos recetan algo que no fue lo que vinimos a ver: acróbatas colgando de trapos, uno… como decirlo… se incomoda. Fueron muchos los que comentaron que aquello estuvo fuera de lugar.
La asistencia no pudo ser mejor, el Teatro de la Danza lucía abarrotado y hasta se tuvo que recurrir a una sala anexa para acomodar a más gente. ¡En buena hora por la respuesta y el interés del público! No me cabe duda que los 240 tendrá todo listo y sin problemas a partir de hoy.
Con respecto a los trabajos exhibidos ayer no hay mucho que decir de la mayoría, claro está: no es más que mi criterio subjetivo. Mucho de lo mostrado se me hizo flojo, y un par hasta desechables. Hablamos en su mayoría de productores nuevos, pero desde mi punto de vista eso nunca ha sido una justificación para los malos productos. Las ideas se tienen o no se tienen, la técnica se depura.
Me gustó uno de los trabajos ganadores del certamen “Hacé tu corto“. El video se titula Corazón que no siente y fue realizado por Alejandra Grunspan. Poco predecible y sin mostrar más allá de lo necesario para decir lo que dice.
También salvó la tanda el documental Elisa, de Sergio Leiva, definitivamente el mejor de la jornada. Elisa reflexiona en torno al tema del VIH/Sida a través de la experiencia de dos chicas que se preparan para realizarse la prueba que detecta el virus en la sangre. Con destellos de humor y una buena edición el trabajo sale muy bien parado. Lástima el audio tan contaminado de una de las entrevistas, y esa ocurrencia lamentable de incluir un extracto de Mary Poppins que me dejó viendo para el ciprés. Un buen trabajo.
Espero poder ir hoy, y el resto de los días. El audiovisual es un placer para quienes lo disfrutamos, especialmente cuando está bien logrado.
(en la imagen: Todo está en la mente. Gracias a La 240.)



