Todos los hombres del presidente
Ayer se repitió lo que vimos el pasado 14 de setiembre: ahí donde llega el premio nóbel, se acordonan calles a varios cuadrantes a la redonda, se requisa a unos peatones, se le impide el paso a otros, se revisa todo con perros y detectores de metales. Llegó la autoridá.
A los manifestantes, a quienes tengan algo que decir que no le endulce la oreja al todo oídos, los confinan a una esquina a cientos de metros de distancia. Tienen derecho de expresarse, pero ahí dónde la policía quiere.
Ayer, casi 200 policías velaron “por la seguridad del presidente” en Ciudad Quesada, por “mantener el estado de derecho”, se dejó decir el ministro Berrocal a los noticieros. ¿Mantener el estado de derecho suprimiendo las libertades constitucionales de expresión y libre tránsito de los ciudadanos? ¿Eso cómo diantres se come?
Lo expone clrk en el foro de 89db:
“A mi lo que me parece es que están importando una famosa táctica usada en Estados Unidos, y es lo que llaman un “free speech zone”. En un “free speech zone” es dónde le permiten a la gente manifestarse a varios cientos de metros de su objetivo… así por ejemplo, si hay una cumbre, acordonan toda el área que se pueda ver afectada, ponen barricadas para evitar que la gente pase, y requisan bien a todo el que ingrese. Mientras tanto, a cualquiera que se quiera manifestar lo mandan a un kilómetro de distancia al “free speech zone”, usualmente con barricadas también, donde se puede manifestar pero nadie los puede ver ni oír.”
200 policías. 200 esquinas descuidadas. Un presidente de exhibición, y paz, mucha paz.






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