Cartas al niño
“Le voy a regalar a mi empleada un nuevo juego de aseo para que pueda limpiar mi cuarto pues este espacio necesita ciertas especificaciones adecuadas para mi. No me acuerdo el nombre pero es de origen nicaragüense”.
“Ya le regalamos un montón de cosas. Bueno le voy a regalar una caja de cubiertos nuevos”.
“Mirá, ¿a cuál de las empleadas? Mi empleada doméstica vive igual o mejor que yo“.
Las figuriticas nos cuentan qué le van a regalar a “sus empleadas” en esta época de armonía y amor desbordado. Una pieza de lujo de esas que sólo Diario Extra puede hacer. Una aberración, respondida por los consultados. Y no podían faltar las múltiples alusiones a “mi empleada es nica”. Algo así como “soy un filántropo por que tengo a una trabajando en mi casa, y no me avergüenza”. Temible.
“Vea Ariel yo a ella le doy platica pues le sirve más. Si les compró ropa no sé si les va a gustar. Una vez le traje una blusa de Estados Unidos y nunca se la puso. Mi empleada es nicaragüense y la amo”
“Yo no tengo ningún problema en decir que mi empleada es nicaragüense y es excelente en lo que hace”.
“Me imagino que unos tamalitos y queques navideños. Se llaman Ana y Maribel. Una es nicaragüense y la otra es costarricense”.
“Yo le meto el empujoncito pues son de Nicaragua y le damos muchas cosas que necesitan“.



