Daniel y Jorge
Ayer Venezuela abrió su embajada en Centroamérica con un acto masivo en la capital nicaragüense. Se dice que unas 100 mil almas escucharon el discurso tedioso y entrabado de un Daniel Ortega incapaz de encadenar ideas de una forma al menos aceptable. La oda a Fidel y “al hermano Chávez” fue intragable por cursi, populista e histriónica.
Para ironías la historia: los nicas celebraron el regreso del sandinista, en la plaza de la Fé.
¡Ay los pueblos!
Casi simultáneamente, Bush le habló al país por tele en el que ha sido calificado como “uno de los discursos más importantes de su mandato”. Inseguro y titubeante, el presidente exhibió su cinismo tradicional una vez más, se reconoció atorado en Irak y anunció el envío de 21.500 hijos de madres más, al Golfo Pérsico. Para qué repetir lo que ya alguien más dijo bien: “El remedio a la invasión, es más invasión”, lo reproduce Página12.



