Las películas

Dudo que Babel obtenga el Oscar a Mejor Película o que Guillermo Arriaga se lleve a su casa el de Mejor Guión Original, pero si dependiera de mi, Alejandro González Iñárritu tendría seguro su premio a Mejor Director, por Babel. Y no se trata de buscarle legitimidad al premio; se trata de las oportunidades que ese nombre propio termina de abrir dentro de la industria del cine enorme.
Babel es un peliculón, con debilidades e inconsistencias en el guión sobre las que ya han corrido ríos de tinta digital, pero no demeritan su brillo. El trabajo de dirección, de fotografía y la música de Gustavo Santaolalla (y su utilización) son excepcionales. González cierra con Babel su trilogía, y sin duda lo hace con la mejor de las tres. Amores Perros y 21 gramos ensayan la idea y afinan el ojo para que llegara ésta, menos sólida como historia múltiple, pero imponente como pieza cinematográfica.
La versatilidad en la dirección causa envidia. El mexicano logra construir sensaciones distintas para cada uno de los lazos que entrelaza. La aproximación al Japón contemporáneo sorprende, y uno pensaría que ve el trabajo de un director nipón en su estética, tensión y agilidad. El uso del silencio versus el uso de la música como un elemento no sólo incidental, sino más bien como un efectivo protagonista, son de aplaudir; y fácilmente Gustavo Santaolalla podría repetir las glorias que le dejó su trabajo en Diarios de Motocicleta y Brokeback Mountain.
Babel es cine del grande, o como se dijo: “Cine para siempre”.
Me gustó Children of Men. Cuenta una buena historia, una buena idea, que sin embargo creo que queda un poco desperdiciada por culpa de un guión renco, y no permite mayor razonamiento sobre el asunto en cuestión: la gente ya no puede procrear, no hay más bebés… Y uno podría seguir: no más familia funcional, no más fin reproductivo para el sexo, se derrumba “la base de la sociedad”, en fin.
La foto es de lo más rescatable, con una propuesta visual oscura y derrotista que presenta Alfonso Cuarón, casi monocromática, dentro de la que destaca el verde de lo que aún es verde en un futuro pesimista y nefasto. El color de la desesperanza.
Los efectos especiales, realizados con un realismo impresionante, también sacan la cara.
Una buena cinta para noche de domingo. Children of Men está nominada por Mejor Guión Adaptado, y Edición. Posiblemente se vaya sin nada.

Little Miss Sunshine brilla donde las dos anteriores tropiezan: en el guión, un guión arrollador, lleno de ideas entre líneas e intertextos, con un humor finísimo, un sarcasmo sabroso, y una construcción de personajes impecable.
Crítica ácida y despistada en formato de road movie. Olive, de 7 años, viaja con su familia desde Nuevo México hasta California para participar en el concurso Little Miss Sunshine. En el camino se les atraviesa la vida; y la muerte.
Las actuaciones también sobresalen con una genial Abigail Breslin en el papel de la pequeña Olive y Alan Arkin como su abuelo, ambos nominados por la Academia. Toni Collete también me encantó como la madre de Olive.
Little Miss Sunshine es una firme candidata al Oscar como Mejor Película, y es ya una comedia de colección.


