Para no perderse

Esperé El Laberinto del Fauno por meses, pero he aprendido la lección: el cine se disfruta en el cine. Después de leer mil críticas me quedo con la mía propia; Se ha dicho de todo, desde quienes parecen verla como la mejor película hispanohablante jamás filmada, hasta quienes, equilibrados en detalles mínimos y accesorios, le bajan el piso a Guillermo del Toro. Para mi es una obra maestra, una cinta realizada con un rigor narrativo espléndido, pero sobre todo con un sentido estético sorprendente como la historia en sí.
Dos actuaciones sobresalen: Sergi López, como el capitán Vidal, brillante. Y Maribel Verdú, como su ama de llaves, Mercedes. Por su parte, la niña Ivana Barquero, en el protagónico de Ofelia, es uno de los puntos débiles de la película, con una actuación sosa que opaca momentos emotivos del filme.
El maquillaje y las escenografías, la música y la foto destacan tanto como la cinta en su conjunto. Presiento Óscar a mejor película de habla no inglesa, guión original, dirección artística, y maquillaje.
Ni agitada, ni lenta, El Laberinto fluye a un ritmo justo, sosteniendo simultáneamente las dos historias paralelas: la real y la fantástica, sin decirnos cuál es cuál, hasta el final, un final épico que responde preguntas con una escena inolvidable, que nos dice todo.
Esta pieza extraordinaria de Del Toro, conmueve, estremece y maravilla, como las grandes obras del cine, del arte. ¿Imaginar para escapar, o escaparse a imaginar?


