Siete
Los años son como el vaso manoseado del que todo el mundo habla. ¿Más lejos del principio o más cerca del final? Más edad, más responsabilidad, más presión, menos tiempo. Patas de gallo. Tedio.
En mi país celebramos el año nuevo el 7 de febrero. Con ganas de no hacer mucho más: una cena a la que no me invite yo; un sillón para uno, compartido. Damien y Lisa tocando para nosotros dos, sin darse cuenta. Un pellizco en la nalga sin aviso. Para empezar.
Cada año la fecha me gusta menos.


