Fusil de Chispas

El tajo de un cuchillo en el abdomen

Yo había visto algo en la Loca Raquel. Lo único que me llamó la atención de su cuerpo, lo que sigue en mi memoria después de treinta años, fue la tremenda cicatriz de una cesárea que le partía la barriga en dos mitades.
Al rato escuché, sin querer, una conversación entre mis padres sobre la Loca Raquel. Chichita le decía a Roberto:
—La pobre mujer está así porque el marido la traicionó —y yo entendí que hablaban sobre aquella herida horrible. Y por eso, desde aquella mañana, la palabra traición significó, para mí, un tajo de cuchillo en el abdomen.

…La traición es un terremoto en los cimientos del pasado, una segunda versión de tu propia historia que desconocías y que alguien (el traidor) ha modificado para que sientas vergüenza y te conviertas en un imbécil en diferido. La traición nunca ocurre ahora, en el momento, sino antes. Las manchas del recuerdo en la alfombra son quienes te señalan la ofensa. Si no tuviéramos memoria nadie podría sernos infiel, ni desleal, ni traicionarnos.


…Un chico que descubre la profundidad de la traición se queda, de golpe, solo en medio de una casa llena de juguetes sin pilas. Si los Reyes, que eran algo trascendental, no existen, entonces puede que no existan muchas otras cosas. La traición nunca viene sola: la escoltan, bravuconas y serviles, la sospecha y la incredulidad.

…La traición siempre es un descubrimiento tardío, pero es la infancia donde ocurre por primera vez. Las demás traiciones de la vida solamente son ecos de una primera. El cornudo que descubre a la mujer en la cama con otro se duele, antes que nada, de su infancia dolorida, de los pequeños detalles del pasado, y no tanto por el delito que ve con sus ojos. Lo monstruoso del engaño es que el ayer se derrumba —sí, también el futuro, pero no está allí el epicentro del dolor—; se derrumba lo que creíamos blanco, se ensucia en la memoria, y nos sentimos estúpidos en el ayer, pobres diablos en la percepción del otro, que reía y nos veía reír, que juraba haber oído los pasos de unos camellos o juraba llegar tarde del trabajo cuando en realidad regresaba de un hotel.

No, yo no estaba equivocado a los cinco años, pensé ahora que ya tenía nueve: la traición sí es el tajo de un cuchillo en el abdomen, una puñalada que puede volverte loco como a la Loca Raquel, y dejarte desnudo para siempre atrás de un árbol.

De Hernán Casicari, brillante como siempre, en Orsai.
Los énfasis son de Cristian.



Por: cristian cambronero  |  En:    Twitter    Facebook
Periodista independiente, especializado en comunicación online desde que se hacía offline. Kidult estrenando los 30; lector y escribidor.

esto también te puede interesar

  • JOSE

    Y DEJARTE DESNUDO PARA SIEMPRES DETRÁS DE UN ÁRBOL. … y será cierto que sÍ se logra juntar una a una las piezas y recuperar la sensación de estar “MUDADO”

  • http://www.fielquimera.blogspot.com Eugenio

    Me defraudaste Xtian: pensando que era tuyo ya iba a elevar mi sombrero a los cielos, cuando vi los créditos al final. En fin, poco importa de quien sea… es un hermoso texto. “Chapeau” por escogerlo y difundirlo.

  • http://amorexia.ticoblogger.com Amorexia.

    Que buen texto. Me lo releeo en la noche.

  • http://www.lafotosaliomovida.com Sergio

    Tajo de cuchillo en el abdomen, puñal por la espalda, navaja en la aorta…

  • http://wachaferias.blogspot.com naty

    Wow.

mande cosas

Comentarios

Cindy Salas Wong: Que lindo!!!!! rajado!!!! todos tendríamos que detenernos y mirar hacia atrás...
Marco Navarro Bulgarelli: Nada más rico que cagarse en alguien!!! Por cierto, ahora que volvió el...
Haroldo Rodríguez: Wow, me enviajó demasiado… Que chiva recorrer la vida de otra persona,...
Dean CóRnito: Excelente resumen de una vida bien vivida!!!  Felicidades, y ojalá este sea apenas...
Zunga: Don Bosco se va a enojar por no mencionarlo. Abrazote mae.
Ana P. Malavassi A.: Excelente recuento de experiencias de una vida muy productiva, llevada con...
PabloM: Que rico leer algo escrito tan de corazón. Felicidades y muchos éxitos más! 
Cristian Cambronero A.: la quiero macha!

Buscar

Archivo



periodismo ciudadano