Sopa de corazones

“No entiendo el mensaje ni lo que se propone, y por esto, asumo que esta campaña cree que somos tontos, que no leemos, que no nos importa el contenido del tratado y que discutir ideas es demasiado para los torpes costarricenses. Después de todo, una mini-novela cursi y mal producida, deben haber dicho sus creativos, va a causar más impacto que hablar en serio, decir las cosas como son y construir en la polémica sana.
“La gente del sí, sí tiene corazón. Aunque usted no lo crea¨, es una frase que requiere explicación, o de nuevo tendremos que acudir a la especulación. ¿Acaso es la intención profundizar la división? ¿Se trata esta de un deseo deliberado para polarizar aún más nuestra sociedad? ¿Ahora resulta que unos sí tienen y otros no tienen corazón? Por favor, que expliquen semejante desatino y que alguien ponga cabezas en sus cuellos, que todo esto parece reflejo de un ataque de demencia colectiva.
No decir las propuestas como son, hablar sin decir las cosas por su nombre, darle vuelta a las ideas y acomodarlas a un solo fin, es una vía cuestionable para cualquier causa noble y sana.
(…)Estamos a tiempo de enderezar el trayecto. Ojalá que se abandone de inmediato esta ofensiva campaña por el Sí, que no queremos que nos suceda lo que a Ottón Solís, quien habría ganado la Presidencia del país, de no haber sido por su campaña publicitaria.”
Jorge Oller pone los puntos sobre las íes en una de las mejores reflexiones que he encontrado sobre la aparatosa campaña del idilio entre corazones.
Tengo que decir que mi primera impresión sobre la propuesta del SI fue positiva, y que en general la campaña me ha sacado sonrisas. A diferencia de Oller, a mi el sarcasmo me resulta simpático en este caso. Pero es una campaña engorrosa, difícil de entender, pretenciosamente llena de intertextos, es cínica, y -aquí hay que poner los pies en la tierra- contribuye poco o nada a cualquier cosa. Bombas de humo.




