El vicepresidente Casas debe renunciar

A 12 días de la difusión del memo, algo está claro: a Kevin Casas le tocó bailar con la más fea y este escándalo -a diferencia de cualquier otro en este potrero- no duró 3 días. Más aún, siguiendo esa máxima histórico-idiosincrática, podríamos decir que este escándalo es ya 4 veces escándalo.
Las investigaciones se suman, los dedos acusadores se suman, los días se suman, los argumentos flaquean. Perdemos, todos, atención en lo que llegado este momento histórico, parece fundamental: el 7 de octubre nuestra democracia enfrenta una prueba de resistencia, y su condición física es dudosa.
La permanencia artificial de Casas en la vicepresidencia, aunque sea en criogénesis, le hace daño al ejecutivo, le hace daño a la campaña del SI, le hace daño a las concentración de las instituciones, nos hace daño a todos.
A estas alturas no hay mucho más que hablar, y esta bola de nieve esta predestinada a seguir rodando. Saquémosla de cuadro.


