Dig your own hole
Me señalan el take a tab, que me siente dos meses a esperar el disco. Maldita sea, es el primer discote de Calamaro desde la fucking Media Verónica y uno tiene que empollarlo dos meses en medio siglo veintidós -como diría Antonieta (que no la conozco).
Para cuando llegó, me sabía todas las canciones. Amo dos, escupo una, tarareo cuatro y al menos dos ya me hartaron por sobreexposición. Me ecantó el arte en pedeefe, y ya.
En la tienda, lo ofrecen a once mil. Disco sencillo. Once mil.
Yo pagaba cinco por los de Bon Jovi. Cinco. Y si todavía me acuerdo, es porque fue hace realemente poco.
Si me preguntan a mi, la industria del disco se va a la mierda por su propio peso.
|+| Dos cosas: es un discazo, lléguenle. Y Andrés escribe un blog en su web, y se lo cree duro. Hay que leerlo.


