“El sabio de la inteligencia emocional”
“Durante un tiempo se ha pensado que proteger el medio ambiente perjudicaba a los negocios. Ahora vemos que, a la larga, protegiendo el medio ambiente protegemos la economía. Y siempre es menos caro crear amigos que enemigos. Se ha visto muy claramente con la política en relación al Próximo Oriente e Irak. Se fue a la guerra con el argumento de que había que combatir a los enemigos para poder sobrevivir; pues bien, parece que ha ocurrido todo lo contrario: los costes en términos de vidas y de gastos son enormes y lo único que hemos conseguido es crear más enemigos.”
El País Semanal publica una entrevista de antología con el neurólogo portugués Antonio Damasio. Demasiada información valiosa, brillantemente expuesta, en muy pocas palabras.
Recomendación del lunes.
Durante mucho tiempo se ha creído que las mejores decisiones eran las puramente racionales, las que prescindían de las emociones, y eso ha llevado a menospreciar el modo de razonar de las mujeres. ¿Se podría decir que sus trabajos reivindican la parte más femenina del cerebro?
Bien, de alguna manera, sí. Yo creo que se cometió un primer error al decir que solamente las mujeres pensaban con las emociones, y mayor error fue aún creer que esa forma de pensar era menos buena. Pero los mecanismos emocionales que hemos descrito se dan por igual en los dos géneros. Nosotros somos el resultado de una combinación de razón y emoción; de hecho, la razón está siempre informada por la emoción. La gran revolución ha sido ver que las emociones no están por debajo, sino que emoción y razón van juntas. Y algo todavía más importante: que las emociones fueron, al comienzo y a lo largo de la evolución, la base de la racionalidad. La razón empezó con las emociones. Emociones como el miedo, la compasión o la alegría ayudaron a las criaturas vivas a tomar decisiones racionales.
Si las mujeres han cultivado más la componente emocional del cerebro, ¿significa que están más capacitadas para un tipo de gobierno más deliberativo?
Sí, creo que es así. La gran diferencia entre hombres y mujeres está en el tipo de emociones que cada género cultiva. Los hombres cultivan mucho más las emociones que tienen que ver con la agresividad, porque ellos son los que a lo largo de la historia han hecho la guerra, los que han salido a luchar por los alimentos. Las mujeres, en cambio, debido a su papel en el cuidado de los hijos y de las personas débiles, han cultivado mucho más emociones que tienen que ver con la simpatía o la compasión, y que son más idóneas para resolver conflictos de manera pacífica. Lo que hemos de hacer ahora es reequilibrar las emociones y evitar separarlas por géneros.


