Asesinato de Parmenio Medina no quedó impune

De rodillas frente al altar de la iglesia de Paso Ancho, una tarde de 1998, el padre Mínor le habló a la Virgen María: “te lo prometo madrecita, si tú provees lo necesario, en esta obra nunca habrá publicidad ni comercio y todo lo dedicaremos a evangelizar y ayudar a los más necesitados…”
Hoy, un Tribunal condenó al sacerdote Minor Calvo a 15 años de prisión por estafa mayor cometida en perjuicio de los seguidores de su caballo de troya: Radio María de Guadalupe. El mismo Tribunal de Heredia decidió que Minor no tuvo que ver con la muerte del periodista Parmenio Menida, incansable denunciante de las irregularidades cometidas en el seno de la radio mariana.
El empresario Omar Chávez fue condenado a 47 años de prisión por el homicidio de Medina…
Así, la muerte del periodista no queda impune, y a la Iglesia Católica le cae un balde de agua muy fría. Para nadie es secreto que los lamentables manejos de Radio María se tramaron a vista y paciencia de altas autoridades de la Iglesia costarricense. Vale la pena devolverse a este post de 2005 que recoge declaraciones de la viuda de Parmenio, del sacerdote Calvo y de Monseñor Román Arrieta, que se salvó de tener que dar más explicaciones.
El párrafo de arriba corresponde a la entrada del extraordinario reportaje “Los expedientes de Radio María“, del periodista Ernesto Rivera, publicado por La Nación en 2001. Perfecto para poner en perspectiva el origen de la novela que terminó hoy.



