Perros que comen huevos
Como si fuera ayer, recuerdo a Ottón Solís hablando antes de las elecciones de 2002, sobre el filibusterismo legislativo, sobre el obstruccionismo irracional, sobre su convicción en otras formas de hacer oposición; la necesaria, la sensata.
Hoy los diputados de su partido, el del modelo alternativo, el de la nueva forma de hacer política, se gastan en una semana el papel de un mes, para inundar el congreso con mociones, para tener más tiempo para hablar más viento.
Telenoticias muestra hoy a Solís y a su jefa de fracción, la diputada Elizabeth Fonseca, nadando en sus propias palabras, pronunciadas hace sólo dos meses. Curioso: los avatares de la nueva política también tienen memoria corta.
En la misma nota, Epsy Campbell patina con respuestas flojísimas. Hasta los otrora salvos parecen ahora contagiados ahí adentro.
Para cerrar con oro, el diputado Rafael Madrigal, subjefe de fracción, “calificó los ataques y manifestaciones (por las mociones) de ´show´ y ´espectáculo´”, según La Nación. Como si el suyo no se hubiera convertido, desde hace algunos meses, en el circo perpetuo de la insensatez y la incoherencia.
Ahí la tenemos: la nueva nueva forma de hacer política, la moderna.




