Diputado Massey propone censura previa en Costa Rica
“Me parece señor presidente (del Congreso), que hay una contradicción entre los esfuerzos que hacemos por tener una sociedad que podamos construir de mejor forma (sic) y el permiso que se otorga a estas agrupaciones, hoy Iron Maiden, pero puede ser otras más… no sólo en estos espectáculos públicos, sino en la radio, en la televisión sin que nadie se atreva a poner barreras…”
Así, el diputado de Dios, del bien y de la luz, Guyón Massey, propone salvar a este vergel bello de aromas y flores, de la amenza latente del rock, de la música, del arte. El berrinche se puede escuchar en nacion.com
Dice Massey que les tapemos lo oiditos a los chiquitos. Que no los vistamos de rojo porque es el color del pisuicas, del coco y del willawaw. Que no prendamos la radio si no es para oir alabanzas, salmos y bienaventuranzas. Y que no vayamos a los conciertos si no los organiza él mismo con sus compradres, embajadores de la gracia.
Esa fórmula celestial en la que las autoridades deciden lo que es bueno y qué es lo bueno, para todos, ha probado ser exitosa a lo largo de la historia. Actualmente, se aplica con éxito (aunque en diferentes grados de intensidad) en naciones llenas de Dios como Corea del Norte, la República de China, Pakistán, Cuba, o Venezuela.
¿Cuáles son los antivalores, Guyón, los que predica Bruce Dickinson cantando entre pirotecnia, o los anacrónicos sinsentidos que usted expele, empapados de intolerancia y de odio?
Suficiente charlatanería en la Asamblea Legislativa. Suficiente de este pelafustán que llegó a una curul por desgracia divina.
Iron Maiden, como cualquier artista debe poder hacerlo, tocó aquí la noche de ese martes frente un estadio lleno a reventar. La libertad de expresión se celebra.



