
Me lleva el yoyo. ¿Por qué hacen esto?
Hasta ayer, la banda Zoé, por mucho una de las más interesantes de la movida mexicana de los últimos años, terminaría de hacer de la noche del sábado del Festival Imperial, una épica. Compartirían escenario con Le Pop, Babasónicos, Incubus y Smashing Pumkings. Hoy, aparece el line-up oficial en el sitio del festival, y está mal, está todo mal.
La noche del domingo huele feo, y lo saben. Seal, ¿quién es Seal en 2008?. Enrique Iglesias, ¡prefiero hacer gárgaras con clips! Ninguna excusa es sufiente para justificar su presencia. ¿Complacer al público pop? Por favor. ¡Qué insulto! Con la cantidad de astros del pop, con talendo, que existen; respetados en la industria y por el público. La voz de Enrique Iglesias atenta contra las Convenciones de Ginebra. El perfil del evento sufre seriamente con su presencia, y lo saben.
¿Y Durán Durán? Si, legendarios, mitad banda mitad fósil. Música del recuerdo. No había nadie más. El Festival Imperial 2008 cerrará con una banda olvidada, que no es un artista top y no nos lo pueden vender como tal.
El cartel 2008 se siente renco porque los artistas gancho son de bajo perfil, o fueron olvidados por el público hace dos siglos. Incubus y Smashing Pumpkings medio salvan la tanda, ambos son nombres vigentes y con proyección.
Lo lamento por Zoé, muchos hemos esperado años para oirlos aquí, y ahora tendremos que hacerlo en medio de una noche deslucida y agria, porque la víspera, con nota 7 de 10, arrasará con todo. La fiesta de dos días, no es tal.
Y que nadie salga, por favor, con el cuento de que en Costa Rica el público es malagradecido. Todo lo contrario, los ticos somos un pueblo conformista y lo demostramos a diario. Al público tico se le compra con un confite, como se aprovechan de nosotros constantemente las empresas que saben que no reclamamos servicio al cliente y solemos optar por la sumisión.
El Festival Imperial es un eventazo en este país donde la visita de Iron Maiden equivale a una aparición de los 4 jinetes del apocalipsis. En su primera edición dió gusto por logística y organización, y por una oferta musical muy superior a la que se ofrece hoy. Ay que pegarse el concierto, la noche del sábado está jugosa. Pero que no nos vendan el evento del siglo, cuando le falta carne, y lo saben.
