Costa Rica amanece este lunes 31 sin ministro de Seguridad. Fernando Berrocal “deja” su cargo tras el burumbúm de las presuntas vinculaciones de las FARC con políticos costarricenses.
“La Presidencia de la República anunció esta tarde (domingo) que el ministro de Seguridad Pública, Fernando Berrocal, dejará su cargo a partir de hoy a las 12 de la noche”, dice nacion.com. Y sigue:
“La decisión, en la que participó el presidente Oscar Arias, el ministro de la Presidencia, Rodrigo Arias y el propio Berrocal, fue tomada tras una reunión que se prolongó durante varias horas. Con ello las altas autoridades de gobierno impedirán que el funcionario comparezca ante la Asamblea Legislativa, donde haría referencia a las supuestas conexiones de la Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) con sectores políticos del país”.
¡Qué tan nublada suena esta historia! Lo que al principio lució como una clara charlatanería, fue tomando matices de expectativa cuando el ministro insistió y se sostuvo en su punto: diría los nombres frente a los diputados, porque tenía los nombres. Se lo dijo a nacion.com, se lo dijo a Telenoticias, se lo dijo a la televisión colombiana y se lo lloró a Monumental. Pero las declaraciones de Berrocal, de este domingo, nos tiran encima una avalancha de interrogantes:
“Lo que quiero aclarar es que yo no he renunciado ni el presidente me pidió la renuncia. Tras analizar la situación, llegamos al acuerdo de que el tema no tiene que ser politizado y que la única forma de no comparecer (ante la Asamblea) era no ser ministro“.
¿Politizado? El tema ES político, es de incalculable valor para la transparencia, la seguridad, y la ética en la función pública de este país. Es vital.
Los nuevos acontecimientos en este caso inyectan la semilla de la duda hasta en la cabeza más fría. Huele a gato encerrado por arriba, por abajo, y por todo lado.
¿Conoce realmente Fernando Berrocal información que comprometa a políticos costarricenses con la guerrilla colombiana? Lo retiran de su puesto para que no hable ante la Asmblea: ¿Qué iba a decir?
No dudo que la salida del ministro sea un paso conveniente, o mas aún: que la llegada de un nuevo ministro pueda ser positivo para la cartera. Pero como opinión pública, como ciudadanos, los costarricenses debemos exigir en firme se aclare hasta sus últimas consecuencias este asunto. El Poder Ejecutivo debe explicarnos la decisión tomada este domingo. Debe explicarnos por qué no quiere que el ministro abra la boca. Y porqué, en domingo, la víspera, con prisa, se la cerraron.
