En jaque

El 51% de los costarricenses está de acuerdo con linchar a un delicuente si se le atrapa infraganti.
El 54% estaría de acuerdo con instaurar la pena de muerte.
Y aunque parezca inaudito el 38% dice estar de acuerdo con que “en ocasiones se justifica que la Policía torture a alguien para obtener información”.
13 de cada 100 costarricenses fue víctima de un delito en el último año, en promedio, han sido atacados en dos ocasiones.
El 21% de los ticos dice que algún familiar suyo ha sido víctima de un delito en los últimos 12 meses, y “el 51% de los entrevistados dijo que en el último año ha conocido de algún delito cometido en la comunidad donde vive”.
Los datos le paran el pelo a cualquiera. Los publica La Nación el domingo y hoy lunes.
Curiosamente un día antes de las publicaciones, el propio periódico le da un espaldarazo a la nueva Ministra de Seguridad, en su editorial del sábado, y califica como una “dimensión subjetiva” la percepción de inseguridad que tienen los costarricenses.
Los números dicen otra cosa. Y lo que dice la Ministra Del Vechio, basta con leerla (txt+video), para el ciudadano de a pié son saludos de lejos.
La Nación lo plantea con acierto el sábado: “…Su abordaje excede lo policial, judicial y penitenciario, e involucra políticas de prevención, integración social, apertura de oportunidades (sobre todo para los jóvenes) y programas de atención y reinserción para quienes padecen de adicciones o se encuentran en las primeras etapas de las conductas delictivas”.
Una realidad está clara, la estamos viviendo usted y yo: a lo urgente no se le puede poner otro nombre.




