Forward to friend

Sólo para que sepás, ya no te leo.
Acá todo ha cambiado mucho, sabés, y es mejor no enredarse.
Al que conociste como Martín ahora ya sólo se le encontraba como electroesperma. Hacía de host los fines en la americana. Estaba estudiando diseño de modas antes de irse, decía. Era de esos que marcan tendencia este año con trapos desechados hace quince y un glitter omnipresente que –en su caso- sólo le acentuaba las patas de gallo. Dejó de hablarme cuando le recordé que su oportunidad para ser un teenager en fluo pasó cuando el fluo ya había pasado. Resignate. Le dije. No le caí muy bien. Ya me estaba aburriendo de esos artistas que nacen el día en que agregan a Koons, Schnabel o Hirst al myspace.
Antier me habló de vos. Que hace rato no te ve online. Que le cuesta conectarse en La Diagonal y no le da chance durante el día. Que te diga que consiguió las Ossie Clark. Clásicas. “En descuento, menos snob”, pone. Que se arreglan cuando vuelva.
Entregado el mensaje y dicho lo dicho. Por cualquier cosa, mi número todavía sirve para hablar, que es facilísimo.
|+| La blusa rosa y Big Girl with no Eyes, de Julian Schnabel.





