
¿Cuánto sabemos de lo que está ocurriendo en Sardinal de Carrillo, Guanacaste? Aquello de las guerras del agua, sonaba hasta hace poco como un presagio apocalíptico digno de algún reportaje de segunda. Pero ya está ocurriendo, en una zona de Costa Rica donde el agua es escasa, todo se confabula para favorecer al que paga el baile: el caudal corre hacia donde está el billete. ¿Y la gente que ha vivido ahí toda una vida, que estaba ahí décadas antes de que fueran imaginables los megadesarrollos de El Coco? Básicamente: que se jodan.
El proyecto es un acueducto construido con un fideicomiso de $8 millones aportados por 22 empresarios. Es un proyecto privado, pero “que deja al Estado la propiedad de la obra”. Toma el agua de los pozos perforados en Sardinal, y la lleva hasta los múltiples proyectos inmobiliarios construidos y por construir en El Coco y Ocotal.
Los vecinos de Sardinal se han parado de uñas para oponerse al acueducto. Con sobrada razón. Ya desde 2006 se habló del grave faltante de agua que enfrentan muchas comunidades guanacastecas. Más aún, según diputados del PAC, “en abril de 2007 la Municipalidad de Carrillo solicitó la declaración de “emergencia nacional” por la escasez de agua en el cantón”.
Pero la escasez en la comunidad (un problema que no tendrán los italianos y los americanos retirados en El Coco) no es el único tema sobre el tapete. La construcción del acueducto ha estado rodeada de cuanta irregularidad quepa imaginar. No solo el AyA “perforó tres pozos en Sardinal de Carrillo sin tener estudios actualizados sobre impacto”, como publicó La Nación…
Según Extra, un informe de auditoría del AyA, emitido este mes de marzo, establecía que “la demanda del líquido es superior a la que se produce, y se carecía de sistemas para aumentar la producción, por lo cual no se podía garantizar calidad, cantidad y continuidad en la prestación del servicio en zonas como el Coco, por lo que se estarán comprometiendo las reservas”.
El pasado jueves la Defensoría de los Habitantes solicitó al AyA la suspensión de las obras en Sardinal. La construcción del acueducto se encuentra lista en un 75%. Acueductos hizo caso omiso de la petición, así que la Defensoría acudió el viernes a la Sala Cuarta, respaldando un amparo originalmente presentado por la comunidad de Sardinal.
Pero de la participación de la Defensoría, se desprenden otros datos curiosos:
Este es un tema eterno. Aquí no sólo está en discusión la sed de los habitantes del cantón de Carrillo. Se trata del modelo de explotación turística que ha seguido un país que se jacta de su “desarrollo sostenible”. Se trata del nivel de influencia que logran acumular algunos capitales privados, saltando sobre regulaciones ambientales, sobornando municipalidades, violentando las zonas marítimo-terrestres, amenazando jueces para proteger sus intereses. Justo este domingo Rodolfo Cerdas pone el dedo en la llaga en su columna en La Nación.
Ahora Carrillo está inundado de antimotines. Eso sí lo hace bien el Ministerio de Seguridad: reducir a una comunidad que se defiende de una arbitrariedad escalofriante.
Y aquí nosotros oímos hablar de lo que pasa en Sardinal y nos suena a pleito de machetes. Nuestra curiosa forma de quitar la cara y no ver como el país se nos va al carajo.
