La agitadas agua del AyA
Don Ricardo Sancho, presidente del AyA, me emplazó para que le indique sus actuaciones erróneas. Bastaría recomendarle que las repase en el aluvión de amparos acogidos en su contra por la Sala IV; en la endeblez, insuficiencias y omisiones de los estudios que usó para precipitar las obras; y en el Manifiesto en defensa de la naturaleza publicado por decenas de ONG.
(…) AyA necesitaba un presidente audaz, y don Ricardo es audaz. Necesitaba uno apegado a la ley, ecologista y bien fundamentado; y don Ricardo es audaz.
Me acusa de pedir su renuncia “en el mejor estilo de la guerra fría con sello criollo”. Ese estilo lo adoptaron él y el ministro de la Presidencia al acusar de subversivos a los sardinaleños. Porque pedir cuentas y renuncias es actitud prototípica de las democracias occidentales, como sabría un estudiante de primero de Ciencias Sociales que no quisiera perder sus cursos. Y en cuanto al sello de “hecho en Costa Rica”, sí, lo llevo con orgullo. El que no me gustaría portar es el de un mapache pegado en la frente.
Rodolfo Cerdas, más claro imposible, responde así un artículo de Ricardo Sancho, presidente ejecutivo del AyA y puntual colaborador de los desarrolladores turísticos del Coco.


