Sex and the city

Me enteré de Sex and the City (la serie), justo a tiempo para poder decir que la película no me agarró desprevenido. Pero lo suficientemente tarde: la serie murió hace 4 años, yo la conocí hace un par de meses. Oí hablar al mundo entero durante el furor de su éxito televisivo, pero por alguna razón, hace años desarrollé una rara aversión al compromiso con las series de TV, que no me ha permitido engancharme con ninguna. De hecho creo que no recuerdo cual fue la última producción que seguí con algún nivel de interés respetable.
Todo para decir que la película me entretuvo con intensidad por más de 2 horas. Que hace rato no disfrutaba tanto de agradable comedia gringa. Que la frivolidad, el consumismo, los valores de la amistad, la lealtad, el sexo casual, la traición, el error, el arrepentimiento, el perdón, la compasión y el más cursi romanticismo, caben en un mismo tarro, y uno al final sonríe, y hasta piensa.
Siempre nos podemos poner a hilar delgadísimo, como la crítica, o, por una vez, gozarla.


