Vendo carro
¢145 más por cada litro de gasolina, que sumado al próximo aumento ya solicitado por RECOPE se acerca a los ¢1000. La idea, difícil de entender, busca subsidiar al diesel para “reducir el impacto” de los precios de los combustibles a los transportistas y al trasporte público. La lógica no me termina cerrar, por el contrario, me acerco a quienes opinan que el mentado plan es una sopa de absurdos.
¿Qué nos queda? Utilizar más el transporte público de octava con que contamos en Costa Rica,
exponernos -aún más- a la inseguridad de nuestras calles con la que el Gobierno es incapaz de lidiar, y llorar.





