
Esta historia se me había quedado traspapelada: Se llama Bajofondo. El proyecto lo encabeza el productor-leyenda-viviente Gustavo Santaolalla, 3 veces ganador del Óscar y cerebro detrás de una infinidad de piezas clave de la música latinoamericana de los últimos años.
Bajofono le ha dado la vuelta al mundo. Tocaron en el festival Roskilde de Dinamarca (uno de los 4 más grandes de Europa), en el legendario Womad en Inglaterra, en el Cactus Festival de Bélgica, el Festival Pohoda en Slovaquia. Actuaron en el Lincoln Center de New York (casa de la Ópera Metropolitana, la Filarmónica de New York y el City Ballet), y en el Roundhouse y el Barbican en Reino Unido (hogar de la Orquesta Sinfónica de Londres). Antes de venir a Costa Rica se presentarán en el Teatro Nacional Rubén Darío de Managua y en el Miguel Angel Asturias de Ciudad de Guatemala.
¿Y en Costa Rica? Aquí los sacan del Melico Salazar, para soterrarlos en la flamante discotéc daciti en Curridabat, una bodega detrás de Praismar. Exacto, la misma que usó como galerón en su luminoso debut, el Turno de la Risa.
Eso, un chiste. Tiene que ser un chiste.
