Cuando una película es misión imposible

Es un fin de semana cualquiera, o mejor: uno crítico. Estreno rodeado de expectativa. Batman: the dark knight, por decir alguno. Usted es uno de los cientos, tal vez miles, de costarricenses que ya casi nunca compramos el periódico de papel. Quiere ir al cine, necesita conocer los horarios porque entre restricción vehícular y gasolina al precio del mercurio, nadie hace un viaje en vano o a ciegas. ¿Qué hace?
Cinemania.co.cr… la mitad del tiempo tiene la cartelera incompleta. ¿Los cines no la envían? Difícil de entender porque parece que en el periódico de papel, que queda en el mismo edificio, si la reciben, y hasta la publican. Guia2cr.com… es la misma cartelera que en cinemania, o la misma ausencia.
¿El sitio de las cadenas de cine? Cinépolis: inténtelo. Aunque el dominio es “.co.cr”, es un único sitio para México y Centroamérica, desactualizado por casi 2 meses e imposible de navegar. Y pruebe su sistema de reserva por teléfono, horas esperando, línea siempre saturada, para que finalmente una grabadora atienda su llamada y la corte solo porque sí, antes de que haya escuchado a algún ser humano capaz de garantizarle dos asientos. Una burla.
Circuito de cines Magaly ¿Qué es eso? Y Cinemark: se salvan, con un sitio regional, actualizado y de mejor navegación. Algo bueno tenía que tener Cinemark, que al menos en Costa Rica, se caracteriza por un desorden logístico en sus salas, un pésimo e insufriblemente lento servicio al cliente y el que hasta hace no mucho sólo aceptaban tarjetas VISA.
Por dicha la competencia, como dicen, siempre deriva en un beneficio para el cliente. ¡Faltaba más!





