Piojos y amor paterno
“Nuestros hijos se intercambian piojos como nosotros antaño postalitas. Pero nadie admite el oprobio. De eso no se habla. Ni se actúa. Sólo un poco de champú supuestamente pesticida, que no pasa de emborracharlos”, escribe Ana Istarú, en El Financiero.


Deje
Envíe 
Únase al fusil
Sígame 










No hay comentarios | Deje uno
Su comentario para “Piojos y amor paterno”: