Que nadie se de por engañado, El cielo rojo no es una buena película; pero es una gran película.
La ópera prima de Miguel Gómez tiene bastantes fallas técnicas. No pocas escenas están evidentemente subexpuestas, el uso de la luz es inconstante, hay pifias en edición, audio, continuidad, y en el ritmo. ¿Responsabilidad de quién? Yo pensaría que con al menos el triple de presupuesto y un talentoso director de arte, el resultado habría sido distinto. Pero aquí entra un factor clave: Gómez ha insistido en que la estética y la “textura” que tiene su película, es la que él quiso darle. Y ahí es donde yo me apunto: es esa estética “concha” pero auténtica, la que me enganchó cuando vi el trailer, y la que me hechizó viendo la película. Los méritos de El cielo rojo minimizan la crítica técnica que pueda recibir. Le robo las palabras a Marvin: “esta es una película que no existe en Costa Rica”, y agrego: hasta ahora.
Miguel escribió varios diálogos brillantes, absolutamente creíbles para nosotros, su público meta, los espectadores costarricenses. Yo, y estoy seguro que le pasará a muchísimos de quienes la vean, me reconocí a los 17 años en muchas secuencias, y mi mamá, y a mi abuela, y a las vecinas.
El uso del lenguaje soez no se siente forzado ni en uno sólo de los parlamentos, y eso que está presente de principio a fin. Algo -me parece- realmente difícil de conseguir. Cada putazo está bien puesto.
Cinematográficamente la película tiene destellos de genialidad que brillan con gran fuerza, secuencias humorísticas, satíricas, conmovedoras. Está dividida en muchos momentos, como una colección de cortos bien acomodados.
El trabajo de los 4 actores es fenomenal. Ese fue otro comentario repetido: estrenamos la sensación de ver costarricenses en pantalla, sin sentir que están recitando en verso. No recuerdo un corto, mucho menos un largometraje, filmado aquí, que haya logado ese nivel de autenticidad. Destacan Ricardo Rodríguez y Allen Obando. Los suyos son los personajes más fuertes, siendo el segundo quien se echa la película encima con una actuación soberbia en su papel del gordo.
Yo le aposté mi expectativa a El cielo rojo, y me siento complacido. Volveré a verla, pagando mi entrada, porque es la forma de decirle a Miguel Gómez y su equipo: bien por echarse al agua, que ganamos todos. Las nuevas tecnologías han hecho del crear, escribir, publicar, difundir, exponer, posibilidades al alcance de la mayoría. Este es un buen ejemplo.
|+| El video está también en youtube.
|+| Hay interesantes discusiones sobre la película en 89db y Cinemanía.
