¿Up close and personal?

Sin duda fue el tema que quedó flotando en el aire la semana pasada. Las informaciones publicadas por el diario La Nación sobre el secretismo en las relaciones entre Costa Rica y China, y las réplicas por parte de la Presidencia y el Partido Liberación Nacional.
El Ministro de la Presidencia calificó lo publicado como un acto de mezquindad y un “trato denigrante y calumnioso”. El PLN, por su parte circuló por email un texto en el que afirman que la información en cuestión es “una cortina de humo (…) Utilizando las viejas tácticas de la desinformación, que siempre han caracterizado a la imprenta de Llorente, tratan de “salvarse” ante la opinión pública”.
“¿A qué intereses responde La Nación con esta campaña de desprestigio?”, pregunta el texto que nadie firmó.
Este lunes, Liberación Nacional hizo circular otro email, atribuido a la periodista Adriana Núñez, en el que asegura que el diario ha sido un histórico enemigo de los gobiernos liberacionistas. Algunos extractos:
“…La Nación, redobló sus esfuerzos para llenar sus páginas principales, con noticias y titulares capciosos, en contra del Gobierno…
(…) Muchos gobiernos liberacionistas han sentido en carne propia el peso de este medio, que cuando siente peligrar sus intereses, ataca inmisericordemente utilizando todas las herramientas que la comunicación brinda…
(…) Por eso cuando en sus medios se rasgan las vestiduras para defender el derecho a la información, me pregunto: ¿Y dónde queda el derecho que tenemos los demás a ser informados con equilibrio y veracidad? ¿Hasta dónde se cometen errores con tal de probar ante la opinión pública prejuiciadas hipótesis? ¿O es válido orquestar publicaciones tendenciosas, enturbiando lo bueno que pueda haber en ellas?”
La Nación ha sido implacable con la administración Arias en los últimos meses, a nadie le queda duda. El periódico ha enfilado su rigor investigativo a revelar una serie de hechos más que cuestionables, que de otra forma los ciudadanos probablemente no habríamos conocido. En la última semana, y sin contar el explosivo titular del pasado 11 de setiembre
, La Nación ha dedicado 3 editoriales en 4 días, a responder -como en un chat a grito pelado- los dimes y diretes generados por las revelaciones en torno a los bonos y las donaciones de China, y los deslices gubernamentales. (1, 2, 3)
Las teorías de conspiración sobran. Este fin de semana escuché un sin fin. Es “como un mal divorcio”, me dijo una amiga. Pero hay algo cierto: a estas alturas, “no ha sido refutado el contenido de ninguna de las informaciones”, como afirma el diario en su editorial de este martes.
Uno puede dedicar horas interminables, a elucubrar hipótesis sobre las “oscuras motivaciones” interesadas, directas, estrechas y personales, que según muchos, mueven los hilos editoriales del periódico. La verdad es que ninguna campaña de persecución o desprestigio tendría éxito contra una administración intachable, transparente (en los hechos) y abierta. Porque donde no se deja espacio para los signos de pregunta, no puede acomodarse la duda.
Se argumenta que el “exceso de controles”, y la crítica, entorpecen la labor del gobierno y le impiden avanzar. Así lo hizo ver Rodrigo Arias. “Estoy cansado de intentar gobernar en un país que cree que la crítica a toda costa nos hace más libres, cuando en realidad nos hace más ingobernables”, dijo el Presidente este lunes durante los actos del 15 de setiembre. Pero también fue él quien dijo una vez que “el buen liderazgo tiene que ser no sólo efectivo, sino también inseparable de la ética, sobre todo cuando se trata del liderazgo político”.
La administración Arias, y el PLN deberían dedicar sus esfuerzos a cerrar filas en pos de la transparencia y la sana rendición de cuentas, de una vez por todas. El gobierno evaporó miles de dólares en asesorías en “comunicación”, y el resultado es el hermetismo más anacrónico. En lugar de revisarse la cola, los verdiblancos se han alborotado como gatos amenazados por agua bendita, lanzando arañazos a diestra y siniestra.
“Cuando se ausenta la verdad se desvanece la democracia”, decía el Premio Nobel hace unos años. Y en eso estamos.
|+| Editorial: “Bonos chinos” bien vendidos, en La República.


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12 Comentarios
cristian
Algo más sobre “La Nación”
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Licda. Adriana Núñez Artiles(*)
Lo primero que deseo señalar es que mis palabras reflejan opiniones muy personales, que he venido madurando a lo largo de varios meses, desde que el periódico La Nación, redobló sus esfuerzos para llenar sus páginas principales, con noticias y titulares capciosos, en contra del Gobierno y del Presidente de la República. Como seguramente me achacarán el hecho de ser coordinadora del equipo de comunicación de la Fracción del PLN en la Asamblea, les digo de una sola vez, que independientemente de esas funciones, aquí en estas letras, me expreso como ciudadana y periodista de larga y recta trayectoria, que una vez más, como lo he hecho en el pasado desde la tribuna de los medios, transmito el producto de lo que he visto.
Si bien el periódico La Nación, con sus múltiples recursos, ha mostrado la capacidad de recopilar enorme cantidad de información, mucha de la cual resulta valiosa, no siempre la procesa de manera objetiva y equilibrada. Muchos gobiernos liberacionistas han sentido en carne propia el peso de este medio, que cuando siente peligrar sus intereses, ataca inmisericordemente utilizando todas las herramientas que la comunicación brinda, con el fin de arrinconar a quienes no tienen acceso a los mismos espacios para defenderse, a menos que, como lo hiciera el ilustre abogado Juan Diego Castro, le ganen a puro pulmón, un juicio, y obliguen al medio a publicar de forma fidedigna sus respuestas y argumentos.
Pero más allá de esta reiterada actitud -que una y mil veces justifican amparándose en múltiples argumentos- y que considero yo perjudicial, para nadie es un secreto que La Nación ha sido enemiga frontal de varios -por no decir todos- los gobiernos liberacionistas.
Documentados están los ataques sistemáticos por ejemplo, contra el difunto Daniel Oduber o contra la última administración de don José Figueres Ferrer. El mismo don Pepe, dijo una vez, hace más de tres décadas: “Mi permanente lucha, que lleva muchos años, es ante un planteamiento entre quienes, por razones respetables, quieren mantener el tipo de sociedad en el que yo me crié, y quienes queremos hacerla evolucionar, de manera que se apliquen los conocimientos de la época, para que el mecanismo económico produzca suficiente para todos. Por lo menos para que haya un mínimo de bienestar para todos. Contra esta tesis se presenta inconsecuentemente La Nación… porque los hombres proceden casi siempre por instinto”.
Pero en época más reciente se produjeron los ataques directos a las pretensiones de José María Figueres de convertirse en Presidente de la República -como ocurrió- pese a la avasalladora y grave corriente de acusaciones difundidas por La Nación, conjuntamente con un medio televisivo, que no encontraron eco ni siquiera en los Tribunales de Justicia.
Y ahora le tocó el turno a la administración Arias y por añadidura, a las y los diputados de la fracción oficialista.
Por eso he presenciado cómo el periodista de La Nación, Álvaro Murillo, dedica largo rato a sus conversaciones con el diputado del PAC, Alberto Salom, pero se rehúsa a darle espacio a legisladores liberacionistas, para equilibrar la información, como en reiteradas ocasiones se le ha pedido. Pero además, ha llegado incluso a manifestar opiniones descalificadoras y críticas que rayan en el insulto, contra la forma de expresarse o las preguntas que algunos diputados del PLN formulan en las comisiones legislativas en las que participan.
Esa actitud subjetiva de don Álvaro, de expresarse contra algunas fuentes en los pasillos de la Asamblea Legislativa - situación que en mi humilde concepto perjudica un ejercicio profesional objetivo, veraz y ético, inherente al periodista de medios- también ha sido emulada por una reportera de Canal 7.
Por eso cuando en sus medios se rasgan las vestiduras para defender el derecho a la información, me pregunto: ¿Y dónde queda el derecho que tenemos los demás a ser informados con equilibrio y veracidad? ¿Hasta dónde se cometen errores con tal de probar ante la opinión pública prejuiciadas hipótesis? ¿O es válido orquestar publicaciones tendenciosas, enturbiando lo bueno que pueda haber en ellas?
Estoy segura de que algunos expertos de La Nación podrán contestarnos tales interrogantes, pues ellos son los adalides del periodismo en Costa Rica.
(*) Periodista, Ex Presidenta del Colegio de Periodistas de Costa Rica, miembro del Instituto de Prensa y Libertad de Expresión (IPLEX)
16 Sep 2008 a las 3:33 am #
beto
Ahí están, esos son…
¿Qué no que eran “carne y uña” cuando lo del TLC?
“La Nazión miente” … ¿sigue mintiendo?
¿Cómo es que es? Un día “somos compas” y al otro ya no “porque no me gusta lo que dices de mí”?
¿En qué tipo de “libertad de expresión” cree el Gobierno? En la de Fidel o Chávez?
Al que le caiga el guante, que se lo plante. Las mentiras caen por su propio peso, los hechos permanecen hasta el final de los tiempos. Y para verdades, el tiempo, como dice el refrán.
16 Sep 2008 a las 9:32 am #
María Laura
Increíble ver a la izquierda del PAC, que antes eran los “perseguidos” por La Nación, ahora hechos uña y carne, sacando provecho político de la agitación
16 Sep 2008 a las 12:25 pm #
Mario
“Cuando se ausenta la verdad se desvanece la democracia”. Que buena frase para dedicarse al presidente.
Buena artículo Cristian.
Saludos!
16 Sep 2008 a las 2:01 pm #
Juaco
Excelente texto
Elegante y llamando las cosas como son
16 Sep 2008 a las 2:05 pm #
Marshal
Jaja…yo creo que esto no es mas que una comprobación de que en este país los políticos y cualquier institución, “jala” para adonde le conviene en su momento…es parte de una sociedad hipócrita, donde prima el interés personal y no el colectivo…
16 Sep 2008 a las 2:39 pm #
FRESHMAN
Si lo dice La Nacion es verdad ¡¡¡ - rememorando a Samuel Rovinski. ¿ Todavía estamos comiendo cuento ? LN no es veleta , ni lo será del gobierno de turno. Es un énclave que responde a SUS propios intereses ,y los de sus accionistas- en cuenta las del Ingenio Taboga & Cia- . Asolea los trapos sucios cuando, como y si…. le conviene. Léanse la columna de Edgar Espinoza hoy en Pagina Abierta de la Extra, todo es un baile de máscaras y LN es parte a veces de la orquesta y a veces se para en el escenario. Creo que el único medio que REALMENTE ha definido posición es La República- revisen el editorial- por lo menos ese medio , es sincero y ve el asunto desde la cruda realidad del banquero, blancos y negros, hay o no hay. En fin a ver en que para el asunto…
16 Sep 2008 a las 3:33 pm #
Ronald
Increíble ver a la extrema derecha liberacionista, que antes eran uña y carne con La Nación, ahora “perseguidos”, sacando provecho político de la agitación.
16 Sep 2008 a las 9:33 pm #
Gax
Esto deprime
16 Sep 2008 a las 10:03 pm #
Roig Brenes
no sé si reír o llorar al leer la página editorial de La Extra de ayer, en la cual su subdirector escribe con malicia indígena poniendo los puntos sobre las íes:
“…Esas majaderías de algunos “aprendices de político” tienen a punto de traerse abajo la transacción del 50% de la compra de bonos porque seguramente los chinos ya se están dando cuenta que en Tiquicia somos pobres porque nos da la gana. ¡Perdón!, porque a algunos diputados les da la gana.
Cualquier persona con dos dedos de frente entendería que la compra por $300 millones en bonos que China le hizo a Costa Rica es simple y sencillamente para ayudar al país, y si no quería que la negociación se hiciera pública fue para que otros países no se dieran cuenta de las ventajas adicionales que nos dio a los ticos, no porque existiera “alguna cochinada oculta”.
Señores mentecatos, no sean tan absurdos, entiendan que para un banco ganarse $9 mil mensuales por custodiar $150 millones no representa nada importante, es un negocito pequeño como los miles que se realizan todos los días en las demás instituciones bancarias. ¿Acaso los bancos andan haciendo públicas todas sus negociaciones?…”
17 Sep 2008 a las 10:06 am #
Julia Ardón
Excelente comentario Cristian.
Concuerdo con vos en todo.
Una vez más.
17 Sep 2008 a las 10:26 am #
Menahel
Para el que quiera saber mas de esto, se le conoce como
Ponerología Politica.
17 Sep 2008 a las 5:43 pm #
Su comentario para “¿Up close and personal?”: