“Alguien torcido que odia la vida”

Dice alguien hoy en opinión de La Nación:
“Finalmente, si creen que con esto van a controlar el VIH/sida, es una falacia y un mito del tamaño del planeta. Lo va a disparar. Ya el 20% de embarazos en Costa Rica procede de madres adolescentes. Aunque regalen condones en la calle, va a disparar las enfermedades de transmisión sexual (ITS) incluyendo el sida, va a disparar los embarazos en adolescentes, va a disparar los abortos. Niños abortando niños. No les importan los niños, ni las niñas, ni los adolescentes, ni la vida.
Todo eso, por culpa de la ley para permitir la unión civil entre personas del mismo sexo. ¡Sólo faltaron los 4 jinetes del Apocalipsis! ¿Cómo alguien que firma como “escritor”, se atreve a hablar de falacias en un párrafo en el que recurre al menos a 6 de ellas, todas aberrantes? Pero sige:
“Los que están detrás de todo esto son los verdaderos homofóbicos. Su agenda es otra. Solo alguien torcido que odia la vida, que odia al ser humano con tal intensidad, puede imaginar desde la ley un proyecto de vida nacional en esta dirección, que pretende violar el derecho a todo lo que es sano”
¿A todo lo que es sano? ¡Falaz!
Busqué información sobre este señor, y lo único que encontré fue un libro sobre El Código DaVinci, de su autoría. Si él se permite calificar de “torcidos” y “que odian la vida y al ser humano”, a más del 10% de los costarricenses que son homosexuales, y a otros muchos miles de personas sensatas, yo me permito calicarlo a él de imbécil. Es eso, o estamos frente a gente cegada por el cinismo al punto de no percatarse de lo que escriben.
¿Qué le pasa a La Nación publicando estos ensayos escolares, atestados de incoherencia, terriblemente mal planteados, y plagados de insultos e irrespeto? Estamos claros en que todos los puntos de vista merecen espacio, pero los lectores esperamos calidad y altura en la argumentación. Si los medios se permiten llevar tan bajo la discusión sobre este tema, la cosa va a adquirir matices feos. Muy feos.


