Google: no me simpatizas

1. La semana de pasada me sorprendió el furor desatado por el lanzamiento de Chrome, el nuevo navegador creado por Google para seguir extendiendo sus tentáculos sobre internet y todos sus amigos. Todos los blogs de tecnología y gadgets del planeta reprodujeron los mismos párrafos una y otra vez, en una carrera por hacerse con un poco de tráfico casual. Twitter pareció un salón comunal lleno de viejas chismosas, donde unos y otros repetían lo mismo: “ya tengo chrome”, “google lanza chrome”, “fascinado con chrome”… ¡suficiente! Ya sabemos, ya leímos, ya nos enteramos, y sí, ya lo bajamos y lo manoseamos. Un éxtasis similar, dentro del mundillo geek, solo se vive con cada keynote convocado por Steve Jobs para lanzar sus nuevos tiliches digitales.
2. Hace 2 meses cometí un error en este blog, como parte de una estrategia naive de search engime optimization para otro sitio, que sí -tengo que aceptarlo- me salió muy mal. Google, que en lo relativo a lo virtual es Dios: todo lo ve, todo lo sabe, y claro… todo lo castiga, dejó caer sobre el indefenso fusildechispas toda su furia sacra, y metió a este blog en su celda de castigo, en su asilo de incurables, en su lista negra. Le llaman penalization y no se resuelve con diez avemarías. 60 días después aún la estoy pagando.
3. Google controla el 64% de las búsquedas en internet. 6 de cada 10 veces que alguien busca algo, lo hace a través de Google. Es decir, que caer en desgracia con Google significa… ¡caer en desgracia! A la fecha, ya he enviado dos peticiones de reconsideración, sin respuesta, y sin resultados. ¿Peticiones? Debí decir súplicas, imploraciones, chupadas de media. En esto no hay dignidad que valga ni orgullo que soporte. Papi es papi, y a los mortales no nos queda más que agachar la cabeza.
Por fortuna, este es un blog local cuyo tráfico es mayoritariamente estable, por lo que se trata más de un tema de presencia. Diría que el golpe a las cifras de tráfico ha sido insignificante. Pero ¿qué pasaría con un sitio comercial, que depende en gran medida del tráfico que recibe por medio de las búsquedas, ante un problema como este? ¿A rezarle a quién?
4. Me parece inaudito que en internet, todos estemos a merced de los vaivenes de Google, sus estándares y sus políticas. Siguiendo el jolgorio que se armó con Chrome lo pensé, y luego lo leí, para no tener que decirlo yo: “El creciente control de Google sobre el flujo del tráfico en internet y la publicidad, ya está despertando preocupaciones de monopolio”.
5. No me cabe duda, una opción alternativa, un search engine que compita con Google, nos conviene a todos.
6. Google no sólo tiene del cuello al mercado de las búsquedas; se queda con casi la mitad de todos los ingresos por publicidad online. Controla YouTube que es, por mucho, amo y señor del video en la red. No pocos han cuestionado su transparencia en el manejo de su propia publicidad de Adwords, por términos clave que le interesan a la compañía. Según otros, Google retiene información privada sobre las hábitos de navegación de unos 650 millones de usuarios en todo el mundo. Ha despertado suspicacias por sus tratos con Yahoo y la compra de DoubleClick.
7. Y entonces, ¡Oh sorpresa! Resulta que Google es también la principal fuente de financiamiento de la Fundación Mozilla, todo con tal de aplastar a Internet Explorer. Osea, que la mano peluda de Google está detrás de dos navegadores, que ahora compiten entre sí, y contra Microsoft. ¡Agáchense!
8. Pero la cosa no termina ahí. Empieza. Google no sólo fotografía al planeta entero desde el espacio, ahora recorre las ciudades fotografiando todo, y a todos, para generar vistas en 3d. Quiere digitalizar todos los libros de la Tierra para ponerlos online. Liderar el negocio de las aplicaciones online. Digitalizar los archivos de los periódicos. Y dar el salto hacia las búsquedas en lenguaje coloquial y la web semántica.
9. Google nació y creció bajo su consigna “don´t be evil”, en general -creo- el mundo entero la percibe como una compañía seria, responsable… el lugar más apetecido para trabajar. Y tengo que decirlo: no hay aquí ningún discurso anti corporaciones ni globalifóbico. Sólo esas preocupaciones: ¿Cuánto es demasiado? ¿Adónde está el contrapeso? ¿Está la internet, y con internet todos, a merced de la voluntad de esa noble y buena compañía de Mountain View, California?
“Pues si el único elemento en contra es el de que no son evil, no sé, como que no me quedo muy convencido”, escribe Enrique Dans.
10. “Este puede ser el año en que las cosas cambien para Google, de diez años de edad”, dice TechCrunch. “Puede que sus años de inocencia se hayan terminado, quizá Yahoo o Firefox, son las manzanas que nunca debió haber mordido”.





