La hora de trabajar
Voy a ser honesto desde el principio: aunque tengo claro el deber de comunicar esto para ser consecuente con principios en los que creo, me motiva mucho más el gusto que me causa. Hoy, por oficializada la intención de Epsy Campbell de aspirar a la candidatura a la Presidencia de la República por el PAC, puedo contarles que me he vinculado a esta campaña que comienza con enormes retos e inspiradoras oportunidades. Trabajaré con Epsy en lo relativo a comunicación online y algunos aportes en creatividad. No estoy solo ni mucho menos, la oportunidad la asumo junto a un equipo en el que participan personas cuyo trabajo respeto profundamente, y cuyos nombres se conocerán –para lo que corresponda- oportunamente.
¿Por qué cuento esto? Porque el Fusil sigue siendo el blog con el que me comunico en primera persona con gente que –por la razón que sea- se interesa en lo que escribo. Porque así lo hice antes, cuando me he vinculado a otros proyectos, laborales, emprendimientos. Porque creo en la decencia en la comunicación y en el periodismo, y en la transparencia en oposición a la pretensión de imparcialidad.
El Fusil ha sido siempre un blog independiente, más allá del entorno en el que me estuviera desenvolviendo; y un blog con posiciones. He intentado hablar cada vez a partir de una opinión personal, para someterla a discusión, que es el fin último. Para la asepsia informativa, casi siempre tan dudosa, existen ya otros muchos medios.
Siento gran simpatía por Epsy Campbell desde su gestión parlamentaria y su posterior candidatura a la vicepresidencia. Comparto en gran medida sus posiciones con respecto a los temas más diversos, pero especialmente su manera de enfocarlos; su discurso moderno, realista, enérgico y positivo. Epsy es además una candidata que entiende la red, que conoce las redes sociales y comprende sus alcances, que incursionó en la web 2.0 por iniciativa propia. Con ella el protagonismo potencial de internet como herramienta al servicio de una nueva forma de hacer política, no es solo un discurso hueco y repetido por estar en boga. Es cierto.
Mis opiniones no son distintas hoy, con respecto a las que tenía antes de dar este paso. No es mi intención, ni la de nadie, que el Fusil se convierta en una batería al servicio de una campaña. Para eso, agradeceré su retroalimentación como de costumbre. Los comentarios siempre vigilantes de quienes tienen la gentileza de pasar por aquí, leer, y detenerse a participar.
Esta decisión, llega justo en momentos en que había estado dándole cabeza al rumbo que el blog debe seguir. Algunas novedades, orientadas a abrir el espacio a más -y más diversas- voces, ya están más o menos cocinadas, y en estos días les pediré su opinión al respecto.
En fin, es desde aquí desde donde escribo, y mi opinión seguirá siendo sólo eso: una opinión estrictamente personal, que no representa a nadie más que a quien firma.
En días como hoy, especialmente, me gustaría conocer lo que piensan.


