Capitán de los siete mares
“Yo no he leído un solo decreto, nunca, desde que soy presidente, ni hace 20 años ni ahora”, decía el presidente Arias, hace unos días, para quitarse de encima el tema de la concesión minera que él y el Ministro Dobles, otorgaron a firmas en las que figuran familiares de ambos. Está claro que para Arias, los decretos presidenciales (como el que le regaló al proyecto minero de Crucitas, irrespetando un fallo de la Sala Constitucional), son pecata minuta.
Pero hay otros muchos asuntos de la política nacional que también son peanuts para el presidente, como las reformas a la Constitución que impulsaría el gran hermano (aseguró conocer la iniciativa “por encima”), o los planes de reconstrucción en la zona devastada por terremoto del 8 de enero: “No soy la persona más indicada para hablar de este tema porque no estoy lo suficientemente informado”, dijo entonces.
Pero cuando entró en escena el nombre del vicepresidente estadounidense Joe Biden, a Arias se le prendió el bombillo glamoroso del protagonismo internacional, y se alzó en un nuevo egotrip, presentándose como el pastor de las ovejas centroamericanas de cara a los padres del primer mundo. “Es algo que debe despojarse de cualquier consideración o vanidad personales y plantearse en la dimensión de relaciones entre Estados”, le recordó oportunamente La Nación al Presidente este domingo.
La indiferencia de Arias hacia los asuntos nacionales, es -por lo menos- indignante. Es un hecho: el capitán quería estar en el puente para surcar de nuevo las infinitas rutas ultramarinas. Las tormentillas de este charco no lo desvelan, lo cansan. Hace 20 años, y mucho más ahora.




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