Jóvenes y política: los idiotas están detrás de la pantalla, no al frente
Me gustó ver a Laura Chinchilla este martes en VM Latino. La percibí mucho más distendida que en cualquier otra de las entrevistas que he podido seguir.
En esta ocasión participó en el programa de cuya existencia ni siquiera estaba enterado: 3fullk, en el canal de videos. La entrevista fue raquítica, pero le permitió a Chinchilla hablar de otra forma. Me gustó verla comentando sobre el uso que su campaña ha hecho de las redes sociales -por ejemplo- y de la importancia que desde su punto de vista, tienen estas herramientas. Fue quizá la única pregunta con “carnita” que le hicieron. El programa en sí, da ganas de hacer un huequito y enterrarse.
Me resulta insoportable que se siga pensando, entre algunos comunicadores, que la cobertura “juvenil” de ciertos temas debe ser sinónimo de hueco, superficial y chabacano. Que se piense que es sólo cuando habla de música, y dice “mae” y “lléguele”, que un político se dirige a los jóvenes. Que se crea, aún remotamente, que poniendo a alguien a bailar en tele se le aporta algo a un sector de la población que -a pesar de la sistemática subestimación- es altamente crítico, y tiene un papel cada vez más determinante en el resultado de las elecciones presidenciales en Costa Rica.
No es que yo esperara más de VM Latino. Tampoco pretendo juzgar a doña Laura por apuntarse al baile. Me parece que se dejó llevar hasta el incomodísimo momento del que ya no pudo zafarse. Quizá le faltó carácter, y estoy seguro de que plantándosele al “conductor” con un argumento firme (y honesto), habría ganado muchas más simpatías de las que le pueden haber deparado sus 8 segundos de Atevete-te. Ni siquiera es que se haya visto mal, es que no fue espontáneo, mucho menos natural.
Pero esto fue lo que se me quedó dando vueltas en la cabeza: ¿Qué pasa con la cobertura realmente alternativa de la política costarricense en los medios? ¿Debemos resignarnos a que ese tipo de producto vulgar, es con lo que contamos los jóvenes para informarnos, para basar un criterio?
En noviembre de 2005 escribí esto en La Nación, sobre una iniciativa del programa Materias Gris, de Canal 15:
Desencantados es una sección de “entrevista alternativa” que Materia Gris programa con los candidatos a la Presidencia de la República. En un agradable y luminoso espacio del Café Expresivo, el periodista Alonso Mata ha logrado sacar dos tertulias geniales (las demás vendrán en las próximas ediciones). El joven rompe el hielo y mete a los candidatos en su charco, con una actitud informal y preguntas dirigidas al lado más “gente” y menos “figura” de los políticos. Relaciones prematrimoniales, financiamiento de campaña, homosexualidad, derechos de las minorías, TLC, recuerdos de juventud… se habla de todo.
Y el cerebrito rojo animado que revienta con furia sobre el entrevistado es un recurso genial que -literalmente- se podría explotar mucho más. El cerebro también se ejercita…
Aquí se puede ver la entrevista que le hizo Alonso Mata a Óscar Arias, como parte de la serie Desencantados. La fórmula era bien simple: temas de fondo, temas incómodos, temas casuales (sí, también se hablaba de qué música le gusta oir), pero tratados con picardía, sin poses aduladoras ni sumisas.
Desde mi punto de vista, el hacer atractivo para un público joven, contenido denso como la política, no se logra con ausencia de profundidad. Es así como se puede ser un pachuco informal y transgresor, y ser sumamente incisivo, crítico y confrontador. Que lo diga Brozo, por citar un ejemplo payaso. La clave está en el tratamiento, en dónde se pone el foco, en el distanciamiento del lugar común y de la receta cajonera… The Daily Show ¿alguien?
Laura Chinchilla lo planteó muy bien en VM Latino: no podemos aceptar eso de que a los jóvenes no les importa la política, o que son indiferentes “por naturaleza”.
Lo que tenemos que aceptar es que desde los medios tradicionales, lo que se le ha ofrecido mayoritariamente a los jóvenes para informarse y acercarse a la política, ha sido una basura.
Por eso nadie dice que sea fácil enganchar con un producto rellenito a una generación acostumbrada a que el contenido “serio” es el que ve en el noticiero-espectáculo de Costa Rica. Claro está: lo fácil es llevarla del cuello, y que los maes y las viejas le lleguen al compa que más le pone al reggaetón. Qué pichúo.


