Parece que el obispo José Francisco Ulloa se siente discriminado por las autoridades de salud. Alucina con que le están persiguiendo a las ovejas, y hace pucheros en sus declaraciones de este domingo.
Si se tratara de karma, poco menos se merecería.
Lo cierto es que la decisión de las autoridades de salud de suspender la romería es absolutamente sensata y plenamente justificada. Bravo por la ministra Ávila que -como de costumbre- responde con aplomo y contudencia, pero además porque ha demostrado firmeza e independencia de criterio. Más de un diputadillo fanático podría tomar nota.
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