Controles a la prensa: no, transparencia sí
Me llamaron la atención las notas que se publican hoy en dos periódicos, sobre las alusiones a la prensa hechas por el presidente Arias en su discurso del miércoles en la Asamblea Legislativa. Leí el texto esa misma noche y me pareció que Arias lleva razón en casi todo lo que expresa sobre los medios, su manejo y su papel influyente en la formación de la opinión pública.
Es temible, eso sí, la recurrente insinuación a la necesidad de “controles”, o la sola sugerencia de que la prensa debería realizar una “crítica mesurada” para con los gobernantes. En un post de este viernes, Juan Carlos Hidalgo expone claramente la que ha sido la posición de Arias: su incomodidad ante los controles y la rendición cuentas, y sus pretensiones de gobernar sin preguntas, explicaciones ni críticas. En este blog también hemos vuelto sobre el tema una y otra vez.
“Nos guste o no, la prensa contemporánea hace mucho más que eso: no solo informa, sino también influye, decisiva y casi siempre deliberadamente, sobre las opiniones políticas de las personas (…) Nada nos hace suponer que los medios de comunicaciones responden de manera única, o siquiera fundamental, al interés público. Son, ante todo, empresas, corporaciones que buscan producir utilidades”, dijo en el discurso de esta semana, en el que planteó la necesidad de reformar la Constitución Política como solución para la “ingobernabilidad”.
¿Descubre el agua tibia el presidente con respecto a la prensa? Por supuesto que no. Pero ¿no se le hizo un poco tarde a Arias para incomodarse por la forma en que influyen los medios sobre la opinión pública? Hasta donde recuerdo, antes (por ahí de octubre de 2007) no parecía estorbarle, ni antes de eso tampoco (sobrarían los ejemplos). Es curioso que el presidente se exprese así de la prensa tras una seguidilla de dimes y diretes en ese sentido, desde que se devolvió los peluches con Telenoticias y con La Nación.
“Estoy cansado de intentar gobernar en un país que cree que la crítica a toda costa nos hace más libres, cuando en realidad nos hace más ingobernables”, había dicho Arias ya en setiembre del año pasado.
Está claro que el presidente y su hermano manejan una agenda alarmante, dirigida a imponer controles y capitalizar poder irrestricto. Las comparaciones con Chávez, después de tanto gazapo, comienzan a tomar forma.
Pero que ante los nuevos dichos, los medios se rasguen las vestiduras esgrimiendo dogmas ancestrales de objetividad, asepsia y dedicación desinteresada y casi devota al “interés público”, me parece por lo menos molesto.
“Me extrañan las infundadas acusaciones del señor Presidente de que nuestras publicaciones obedecen a intereses particulares y no al interés público”, dice el director de La Nación hoy, en una cita consignada en su propio periódico. Es que alguien puede -a estas alturas- pensar que los periódicos se deben “a los costarricenses” antes que a sus intereses particulares? Y no digo que eso sea ilegítimo, porque nunca dejaría de defender la libertad de prensa, y de empresa, y la autonomía de los medios de comunicación. Pero ¿a quién se pretende cuentear en estos tiempos? Claro que los periódicos persiguen “el interés público”, pero ¿quiénes deciden cuál es ese “interés”, sino sus editorialistas?
Ojo que esto nada tiene que ver con las majaderías que se repiten una y otra vez en este país, entre ciertos sectores, sobre “la hegemonía de los grandes medios” y el resto de ese discurso rechinado.
“No podemos seguir operando sobre la ficción de que los medios de comunicación simplemente informan a los ciudadanos”, dijo Arias. Y yo agregaría la ficción de que son objetivos e imparciales, y la ficción de que no responden a intereses empresariales -primero-, y la ficción de que no bailan una coreografía estrecha y constante con el poder político.
¿Por eso hay que imponer “controles”, ponerle “límites”, o “mesurar” a la prensa? Definitivamente no. Pero procurar medios de comunicación más transparentes en sus formas e intenciones, sí, eso sí.






















Cristian, concuerdo con vos.
Que debemos mejorar en la forma que hacemos periodismo, pues sí. Que los medios se han casado con el poder y a veces parecen más un boletín institucional que un medio de comunicación, también. Pero recurrir a la censura y a limitaciones a la libertad de prensa, no creo que sea el curso de solución.
Si leemos las declaraciones de Arias en frío y sin contexto, uno podría estar de acuerdo con algunos de sus planteamientos. Pero creo que todos sabemos que la palabra no dicha y la lectura entrelíneas tiene mucho más peso que lo verbalizado por el señor presidente.
La libertad de prensa tiene que defenderse y nos corresponde, eso sí, discutir sobre el ejercicio de la profesión. Pero lo que propone Arias se parece más a un mae caminando sobre la cuerda floja. La frontera es muy gris.
Saludos!
Concuerdo con eso. Ojo al cristo, diría alguna doñilla.
Pero mi punto es ese: tampoco es que está ofendiendo a un santo.
No se está ofendiendo a un santo, pero el que infiere los controles también dista mucho de serlo. Prefiero mil veces una prensa crítica con todo y sus abusos, a una “mesurada” como le gusta al presidente.
Bueno, puesto en esos términos yo también prefiero a una prensa crítica “a pesar de”. Pero como creo que un ejercicio más transparente, es algo relativamente simple, creo que es importante seguir pegando gritos en esa dirección.
Claro que Arias dice la verdad(extraño de por si) pero es que cuando la prensa no lo halaga y encumbra el señor presidente se incomoda, es cierto que la prensa responde en muchas ocasiones a intereses muy particulares…pero eso a los Arias les ha servido mucho, lo que sucede es que cuando la prensa ya no les sirve, pues es mala.
La prensa es un poder para bien o para mal y como poder muchos quieren usarla y la usan, pero es feo ver un periódico que descaradamente defiende intereses y que miente y tergiversa cosas es pos de esos intereses…pero es igual de feo cuando se quiere acallarla o alinearla a los intereses de gobernantes espurios.
En fin lo de Arias fue el berrinche porque lo regañaron y dijeron algo feo de su majestad.
Está claro que la prensa muchas veces defiende intereses particulares. ¿Pero es que acaso los políticos no? ¿O todavía creemos que los políticos defienden el “bien común”?
Amigos, realmente es interesante ver los comentarios que ha iniciado el discurso del Presidente, como habíamos comentado con Cristian la noche del discurso fue realmente inspirador porque efectivamente logra poner en su sana dimensión los retos que como país tenemos para defender nuestro desarrollo para el 2021. Es importante recalcar que yo no considero que el presidente busque la censura, de hecho el dijo algo muy claro cuando indicó “Antes que nada, quiero expresar mi absoluta convicción en que una prensa libre y pluralista, es condición esencial para la existencia y permanencia de una democracia.Me siento orgulloso de vivir en un país en donde la prensa es absolutamente libre, en donde cualquier periodista puede cuestionar al Gobierno y en donde los ciudadanos pueden escoger entre innumerables fuentes de información”. Pienso en un debate de cómo mejorar la calidad de la prensa, para dejar de tener algunos “todologos” que son los que si se hace algo se quejan y sino se hace también! Mejorar la calidad de los profesionales de periodismo que están en las universidades por ende es uno de los temas que pueden fortalecer ese ideario del bicentenario que engloba este discurso.
Por lo anterior, considero que debemos entender el contexto completo de lo que fue pronunciado el discurso. No veo argumentos para suponer que hay un deseo de poder absoluto, sino de una efectiva rendición de cuentas, que permita hacer cruce de información entre la obra y su ejecución y no tener que pedir permisos para que no nos equivoquemos. Me parece interesante lo que plantea el presidente de iniciar un estudio comparado en materia de control y creo que es nuestra responsabilidad hacerlo, para ver que ponemos mejorar en nuestro querido país.
Personalmente creo que el discurso es un llamado a iniciar ese debate y me doy por satisfecho porque ya lo está haciendo.
Hola!
Creo que en cierta forma las palabras del presidente si tienen que ser escuchadas. No comparto el tema del control, pero si estoy de acuerdo en el hecho de que según el interés de la empresa de comunicación, que generalmente es mas audiciencia (el llamado “raiting”) publican o generan documentales que en ciertas ocasiones alteran para provocar atención en su público y generar más dinero.
Día a día somos bombardeados por el amarillismo, el sensacionalismo, las notas de espectáculos vulgares y claro, el espectáculo político al que muchos funcionarios públicos se prestan para protagonizar y figurar más y más.
Hacen falta las noticias con contenido, con fondo. Notas que hagan reflexionar, notas dirigidas por la objetividad y escritas con la inteligencia.
Desgraciadamente…. creo yo, asi q no me hagan mucho caso…que a Arias ya no se siente tan endiosado como antes y su ego se lo esta advirtiendo…..Desde que lo pusieron a boxear en una campaña de PAC, en ese momento lo bajaron a tierra.
Como dice por ahi….Arias no se molestaba cuando la prensa influyo (en el SI) algun tiempo atras, ni en unas elecciones por ahi.
Pero ahora, aquel barco que necesitaba capitan, los marineros se le estan amonitando, se enoja porque le estan dando por todo lado, obviamente el como Premio Nobel, no se puede dar el lujo de desestimar a la prensa de este pais al cual pertenece y tiene que alabar que es un pais de periodismo libre para mantener su imagen de hombre de paz, pero lo de controlar lo q dice o escribe la prensa es lo mas Chavista que he visto….
Yo prefiero el estilo de PILO OBANDO…el se declara Cartagines, se pone contento cuando Cartago gana y hasta raja, y nadie se mete con el xq todos saben lo que es y se le comprende, asi de transparente. Nadie le puede reclamar nada como a otros periodistas que se hacen los imparciales y se les sale el veneno no solo por un equipo de futbol sino por un partido politico.
¿Defiende La Nación o cualquiera de las empresas de comunición sus intereses particulares? Desde luego que sí, eso es obvio. Pero la cuestión es cómo lo hacen. Si al mismo tiempo que incrementan su patrimonio y el de sus acccionistas estos medios brindan a sus periodistas una libertad básica para desarrollar su profesión y fomentan la investigación y la rendición de cuentas de funcionarios públicos y miembros relevantes en la generación de opinión pública (empresarios, sindicalistas, religosos, por ejemplo); esos medios están cumpliendo razonablemente con la función que se le asigna a la prensa en una democracia representativa. Si revisamos con cierta objetividad el desarrollo de la magistratura de influencia en Costa Rica, en la última década, probablemente concluiremos que sin este papel activo de la prensa el control de los funcionarios corruptos, de los negociados entre el poder público y los empresarios con influencia política (matriz básica de la corrupción pública); muchos de estos procesos de descomposición habrían pasado desapercibidos con la consecuente profundización de estos procesos de deterioro de la democracia. Las opiniones de Arias y compañia sobre este particular parecen obedecer a una preocupante carencia de la clase política en el poder, que se queja de las deficiencias en la gestión de los asuntos públicos (el entrabamiento y conversión de los sistemas de regulación en una especie de “enclochamiento” de la gestión pública); pasando por alto un hechos transcendental, que ellos y casi que en exclusiva son los gestores de tales defiencias en los últimos treinta años. Lo que ellos perciben como ingobernabilidad no es más que en resultado no deseado (una suerte de efecto colateral) de su modo de hacer política clientelar. Para en apariencia satisfacer el control ciudadano (sin la participación de los y las ciudadanas) sobre la cosa pública se ha montado por acumulación y sobreposición un impresionante aparato burocrático de entorpecimiento en la toma de decisiones que borbardeado por los que desde el Estado requieren satisfacer las demandas de los amigos, familiares y empresarios cercanos que los financiaron antes o que ahora pretenden enriquecerlos al tiempo que ellos hacen lo mismo; se convierte en una auténtica guerra de guerrilas entre proveedores, contralores y demás flora y fauna burocrática. Total la respuesta quizás pase por procesos de participación ciudadana en la gestión pública acompañada de procesos concursados y transparentes de contratación y de despido de los funcionarios que no cumplan por los que en definitiva son sus patrones, los ciudadanos y sus sistemas de representación. Pero hasto donde sé nadie esta proponiendo este tipo de reformas en el país.
Una vez más, el presidente en lo cierto y a la vez equivocado. Gobernando un país en el 2009 con una mentalidad de los 90’s. Sí, los grandes medios del país han deliberadamente mal/desinformado, pero difícilmente esto es justificación para mayor control de parte del Estado. De hecho la solución es que los medios se hagan más independientes, más libres de cumplir con su función primordial: informar.
El problema es que al presidente Arias le estorba todo lo que lo controle. Y a pesar de ello en este gobierno, si no hubiera sido por la prensa no nos hubiéramos dado cuenta de los más de 30 mil MILLONES de colones que han sido cuestionados por actos de corrupción.
Me preocupa ver como Arias cada vez más se me parece a Chavez. La diferencia es que Arias es de derecha y Chavez de izquierda, pero los mecanismos son los mismos. Si se dan cuenta, Chavez hizo constituyente y Arias quiere lo mismo, Chavez controló a los medios de comunicación y Arias quiere lo mismo, etc.
Ahora bien, los medios de comunicación no son santos de mi devoción tampoco. Ellos tienen intereses muy creados y todos los días en este país cometen atrocidades. Para muestra un botón. En los juicios toman partido en lugar de transmitir simplemente y darle criterios de decisión a sus audiencias. En CR usted no ha sido juzgado legalmente y uno puede ya ser violador, ladrón o corrupto con sólo que a un medio se le ocurra…
Es bastante preocupante.
saludos
Otra vez el LAGARTO
“medios de comunicación más transparentes en sus formas e intenciones, sí, eso sí.” simple conseguirlo? dudo que sea simple, si no ya se habría logrado. xq lo que no es simple es convencer a sus dueños (y dueños de los intereses de cada medio) a sus directores (obviamente tienen un pedazo en la agenda de intereses) de que sean HONESTOS (parte de la transparencia) y digan abiertamente lo q buscan con ciertas informaciones.
algo, como por ejemplo hacen medios en EE.UU., decir a cuál partido y candidato apoya, desde un inicio de la campaña. decir que está a favor del TLC, desde temprano en el partido no un día antes del referéndum. x ahi va la cosa?
pero de ahí a lograr la añorada transparencia, hay camino. así como que sea simple difiero.
ahora, no hay q
“medios de comunicación más transparentes en sus formas e intenciones, sí, eso sí.” simple conseguirlo? dudo que sea simple, si no ya se habría logrado. xq lo que no es simple, es convencer a dueños de medios grandes (y dueños de los intereses), a sus directores (obviamente tienen un pedazo en la agenda de intereses) de que sean HONESTOS (parte de la transparencia) y digan abiertamente lo q buscan con ciertas informaciones.
algo, como por ejemplo hacen medios en EE.UU., decir a cuál partido y candidato apoya, desde un inicio de la campaña. decir que está a favor del TLC, desde temprano en el partido no un día antes del referéndum. x ahi va la cosa?
pero de ahí a lograr la añorada transparencia, hay camino. difiero de que sea simple.
ahora, solo porque no se ofenda un santo, no se debe obviar quien habla. si lo hubiera pronunciado algún otro personaje más creíble, vale la pena considerar su reflexión. cuando ha sido un presidente que saltó ante la crítica, que le achacó la culpa a la prensa de que está “cansado”, de que califica a un canal de agencia de propaganda contra el gobierno, de que llora ante cada dedo señalado, ahí si no le creo ni papa. es más ni tomo en cuenta lo positivo o “creíble” que puede tener su discurso. no porque quizás no esté de acuerdo con algo que dijo, si no porque su reflexión, sus palabras, sus intereses no van por crear balance y transparencia, si no por silenciar, desestimar y deslegitimar a la prensa que lo critica y por siempre quedar como el bueno, la santa paloma y el mejor líder.
el no busca transparencia ni balance informativo, busca convencer a todos de que su mente solo es capaz de cosas buenas para TODO el país. tanto es su afán de poder que quiere que su big brother siga sus pasos, que the chosen one (laurita) esté en zapote, que una asamblea constituyente cree un nuevo panorama que beneficie sus intereses, que la nueva defensora sea su favorita, que en la sala cuarta sigan sin titular porque el candidato más fuerte se opone a Crucitas, que se abra el mercado de energía porque no le basta con telecomunicaciones, y un largo y grotesco etcétera.
por favor!!! de arias no se puede desprender nada que busque más transparencia. eso (si bien es necesario, ahí si concuerdo) se debe lograr pegando gritos a partir de otras expresiones. periodistas, comunicadores, ONGs, observatorios de medios (ya existe uno, aunque joven. chile es un referente), la academia, la sociedad civil organizada, internet, etc. pero bueno eso es otro tema…
Es bueno saber que se dan este tipo de conversaciones en CR. Lo bueno y lo malo. Aunque me parece que la gran mayoria de la poblacion o no entiende o ni pone atencion. Y que le vamos a hacer si para ese amplio sector de la poblacion es que transmiten estos medios de comunicacion “en cuestion”. Al fin y al cabo que mayor interes que la publicidad masiva.
Como me gustaria que hubiese un canal como el 13 pero con plata…
[...] ¡Un poquito de vergüenza por lo menos! Fue hace solo una semana que el director de La Nación se mostraba ofendido de que alguien pensara que el periódico defiende intereses particulares. “Eliminar a [...]