Laura Chinchilla y las negociaciones con el cielo
La frase de Laura Chinchilla, que reseña este viernes el periódico La Nación, me dejó más picado que cuita en gallinero:
“Hay gente que ha condenado la negociación en la política y la esencia en la política es la negociación; sin negociación no hay política. Quienes no creen en la negociación, que se vayan a las iglesias a predicar”
Estoy de acuerdo con Chinchilla, no hay forma de negociar con quienes parten de verdades reveladas. Pero ¿qué quiso decir la candidata liberacionista? ¿se trató de un filazo directo para la jerarquía católica? ¡Cuidado Laura, que monseñor Ulloa anda suelto y muy susceptible!
Cómo entender entonces esta pedrada, de parte de una candidata cuyas posiciones hacia la Iglesia Católica y la separación de la Iglesia y el Estado, no podrían haber sido más vagas hasta la fecha.
Peor aún, cuestionada sobre el Estado laico, durante el debate por la precampaña liberacionista realizado por Repretel, Chinchilla respondió que ella propondría “negociar con el Vaticano”, y evaluar la idea de un concordato. ¿Entonces? ¿Pueden los políticos negociar con los que predican en las iglesias, o no pueden? Y doña Laura, ¿de qué lado de la raya está? ¿de los que negocian y gobiernan con leyes, o de los que imponen mandamientos?


