Gestación: más sí que no

Ya se ha dicho y escrito mucho sobre Gestación, largometraje de Esteban Ramírez que se exhibe en las salas de cine costarricenses por estos días, así que no quiero llover sobre mojado. Algunas ideas sueltas:
Me gustaron las actuaciones de los protagonistas, y en ese aspecto creo que la película sale bien librada. Adriana Álvarez y Édgar Román, sacan la tarea con un desempeño que se sostiene frente a la mayoría de intentos previos de nuestro cine. Contrario a la que parece ser una opinión generalizada, a mi no me pareció “mala” la actuación de Román, incluso creo que la “inseguridad” que en ocasiones deja ver el actor, le suma al personaje. Pero una actriz es la dueña de Gestación: Natalia Arias, en su papel de Alba, arrolla, junto a Álvarez, con todo el resto del elenco.
Ironía: las actrices más consolidadas en nuestro medio teatral, son las que más le restan a la película; tal como le ocurrió a El cielo rojo.
A mi me resultaron mucho menos creíbles varias situaciones, que actuaciones. El protagonismo permanente de los parques -por ejemplo- como pacífico espacio de reunión y ocio, a lo largo de toda la trama. Eso, que para el ojo de un extranjero podría pasar desapercibido, para quienes habitamos esta capital es ciencia ficción.
El guión es un guión flojísimo y la historia es tan pero tan simple y se aborda con tanta ligereza, que por momentos cae en baches en los que no hay nada que contar. Esos vacíos se contraponen con saltos dramáticos gratuitos, e incomprensibles por injustificados. A partir de la escena de la discusión espontánea en Multiplaza, la película entra en un picadillo de unos 15 minutos en los que casi todo lo que pasa parece accidental. Se muestran tensiones artificiales entre personajes no construidos, imágenes que pretenden ser audaces de antagonismo de clases, etc. Así, me quedó la impresión de Gestación bien pudo haber sido un total desastre por esa debilidad del guión, y me cuesta explicarme por qué la sensación posterior que queda al verla, es positiva.
No, tampoco encontré sermón ni panfleto, que era uno de mis mayores temores. Incluso diría que la película no intenta una moraleja, como se podría esperar en un tema tan cliché como el embarazo adolescente. Si esto es un mérito, o fruto de su misma superficialidad, realmente no lo sé.
Técnicamente estamos frente a un peliculón, y de eso no me cabe duda. La foto es de excepción, la musicalización es impecable y las panorámicas de San José son sencillamente estupendas. Al menos un par de veces me pregunté ¿adónde pusieron esa cámara? Mientras veía ángulos de la ciudad que no había notado jamás. También varias secuencias (como la escena de cama al inicio), y algunas metáforas visuales, son estupendas.
Una película entretenida, bien hecha, ligera y que nos soba el sentido de pertenencia. ¿Una favorita? No tanto ¿Cambiará la historia del cine tico? No. ¿Vale la pena ir a verla? Sin duda alguna.






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