
Fue la promesa estrella de campaña del hoy presidente Martinelli, pero confieso que hasta ayer le puse atención a esto: ya casi, en julio de 2010, Panamá iniciará la construcción del Metro de Panamá, el primer subterráneo metropolitano de Centroamérica. Un megaproyecto que representará una inversión de mil millones de dólares, a un costo de unos $50millones por kilómetro construido.
El proyecto del Metro se discutía desde hace tiempo, pero se ha convertido en una realidad en cuestión de unos pocos meses de este 2009. Hace 30 días se adjudicó el diseño, que le costará a Panamá los primeros $2 millones.
¿Lujo o necesidad?
Necesidad sin duda, Panamá es una ciudad con tráfico congestionado, pero su problema (me atrevo a afirmarlo sin más base que la percepción) no es comparable con la verdadera crisis vial que enfrenta San José…
Dentro de 10 años, la cantidad de personas que vivirán en el Área Metropolitana de Panamá, será igual a la población que vive hoy en San José: unos 2 millones de personas. Otro dato: Según cifras recientes, en la Ciudad de Panamá, circulan diariamente poco más de 300mil carros, mientras que en la capital tica lo hacen unos 800mil automóviles, más del doble.
A pesar de la evidente diferencia en la dimensión del problema, Panamá ha avanzado a ritmo de primer mundo para poner manos a la obra. A mediados de este año inauguró varias de las etapas finales de proyectos clave como los Corredores Norte y Sur, autopistas -nuevas- construidas por concesión durante los últimos 10 años.
Mención aparte merece la Cinta Costera (foto), el nuevo trapito de dominguear de los panameños. Se trata de un corredor vial que amplió la Avenida Balboa tras ganarle al mar un total de 26 hectáreas frente a la bahía. Además de la nueva autopista, tiene 8 canchas deportivas y varios parques. La obra tuvo un costo de $189millones y se inauguró a mediados de este año.
“Si Costa Rica no tiene cuidado, verá como Panamá llega al desarrollo primero. Eso no significa que Costa Rica tenga que hacer los grandes edificios que hacen en Panamá…”, decía Juan Enríquez Cabot durante una visita a nuestro país el año pasado.
…¡Pero sí significa que Costa Rica tiene que hace algo!
Aquí, 510 kilómetros al noroeste, en San José, el gobierno tarda más de un año para construir una miserable carretera de concreto de pocos kilómetros en un suburbio como San Francisco de Dos Ríos. No es capaz de dar mantenimiento a los puentes, mucho menos de construir nuevos. No puede arreglar una platina metálica de una junta de expansión, en una de las autopistas vitales para la circulación capitalina… y podríamos seguir. Pero: ¿A qué se debe?
Veamos el TREM tico; el cacareado Tren Eléctrico Metropolitano, un atractivo proyecto que -como era de esperarse- ya ha encontrado mil y un enemigos.
“El TREM es, sin duda alguna, el proyecto de infraestructura de transporte más importante de la historia reciente del país y no es comparable en ninguna medida al servicio de tren que se ofrece actualmente”, se asegura en un interesante artículo publicado hace algunas semanas.
Pero la amenaza de que el proyecto se engavete de por vida merodea en el ambiente. El presidente Arias y el otro presidente Arias, parecen haber echado atrás con el proyecto que en campaña anunciaron como clave. Estamos hablando de un plan con un costo de $350millones, la tercera parte de lo que costará el Metro panameño, y apenas el doble de lo que costó la Cinta Costera. ¿Por qué es que en Costa Rica simplemente no se puede?
Panamá tiene las soluciones viales que nosotros, con un problema de tráfico dos veces más grande, urgimos. Y Costa Rica tiene décadas como las vacas: viendo pasar los trenes, los carros, los aviones, los barcos… ¿Por qué?
Para arriba
Un dato más, como contexto: la explosión de infraestructura en Panamá no se limita a exhibir el rascacielos más alto de Iberoamérica, o el hermosísimo Amador Causeway con parques, ciclovías, y museos junto al mar. Ni siquiera a la monumental obra de ampliación del Canal. Recientemente el gobierno de Ricardo Martinelli anunció que antes de que finalice la administración, planean tener construido el proyecto Ciudad Gubernamental, un complejo con un costo de $600millones, que albergará a todos los edificios de instituciones estales en la zona de Curundú, junto a una torre “ícono” de la ciudad, y le ahorrará al gobierno $50millones anuales en alquileres y transporte.
¿Hace cuánto estamos llevándonos de Zapote el cuchitril que tenemos por Casa Presidencial? ¿Hace cuánto estamos evacuando la inhabitable, insalubre e impresentable Asamblea Legislativa? ¡Qué frustración!
Decidir, o no
Está claro que no todo es color de rosa en la que ha sido llamada “el Singapur de Centroamérica”, Panamá, como muchos de los otros países de la región, arrastra serios problemas de pobreza y equidad en la distribución de la riqueza, aunque las cifras más recientes muestren que los indicadores mejoran.
Según el Índice de Desarrollo Humano del PNUD, Costa Rica se ubica en el puesto #54 a nivel mundial (bajó un puesto desde 2006) y Panamá ocupa el puesto #60 (subió un puesto desde 2006).
Pero no hay argumentos para rebatir el boyante crecimiento de Panamá, su apuesta decidida por la modernización, la agilidad para decidir e implementar, la atracción de inversión, la explotación de sus bondades (infraestructura, negocios, turismo).
Dice Enriquez Cabot: “Una de mis preocupaciones es que Panamá está siendo más agresivo en atraer inversión y talento, y es, aparentemente, más abierto que Costa Rica. Como resultado, los indicadores de Panamá ya empiezan a ser comparables en una serie de rubros con los de su país”.
510 kilómetros: la diferencia entre lo que se puede, y lo que no.


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