Obispos buscan privilegios por ley
No pocos dijeron que fuimos exagerados el primer día de este mes cuando dijimos que Laura Chinchilla se estaba casando con los Obispos, tras una reunión de la surgió “una comisión” para coordinar “un mecanismo permanente de relación entre el próximo Gobierno y la Iglesia Católica”, según reseñó La Nación.
Hoy el mismo periódico nos cuenta que los Obispos que apadrinaron a Chinchilla durante la campaña presidencial, incluso violentando la diposición constitucional, ahora impulsan un Corcordato: un acuerdo bilateral entre El Vaticano y el Estado, que otorga a la Iglesia Católica una serie de privilegios de los que no gozan otras iglesias. La consolidación de la intervención de los Obispos en decisiones en materia educativa, la construcción de obras con fondos públicos, beneficios y exenciones fiscales y hasta darle dinero de los impuestos de todos los costarricenses a la Iglesia Católica, podrían ser (según lo ocurrido en otros países) algunos de los puntos contenidos en ese eventual acuerdo. Un Concordato, como los demás convenios internacionales, tiene un rango superior al de las leyes nacionales.
Costa Rica es el único país de América Latina que tiene “religión oficial”, y a partir del 8 de mayo será el único presidido por una hija predilecta de María.
Óscar, no te has ido, y ya se te extraña. 






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