
No quiero repetir una crónica para resumir lo que pasó, se vió y se vivió el pasado viernes durante el primer evento TEDx realizado en Costa Rica (también fue el 1ero en Centroamérica). El viernes, y durante el fin de semana, mucha gente finalmente se dio por enterada sobre qué es el TEDx, y por qué valía la pena ponerle atención a la alerta: lo que venía iba a ser único. Unas 700 personas sí se despabilaron, y fueron testigos presenciales de una jornada de excepción, para compartir conocimiento, despertar inquietudes, intercambiar visiones, asombrarse; dejarse inspirar.
Algunos apuntes:
Nadie merece más aplausos que Roberto Sasso, presidente del Club de Investigación Tecnológica. A Sasso se le metió entre ceja y ceja la inquietud por hacer el primer TEDx en Costa Rica, y lo llevó adelante. El viernes, él y su equipo de trabajo nos sirvieron un evento impecable en términos organizativos y de producción, un lineup de expositores de lujo, y una jornada amena y provechosa.
Hubo 4 ovaciones de pie a lo largo del día: para el presidente Óscar Arias, para el jovencísimo pianista Pablo Esquivel, para el astronauta Franklin Chang y para el científico Samuel Stupp. En esa lista yo solo agregaría al músico paraguayo Luis Szarán y al arquitecto mexicano Michel Rojkind, como lo mejor del evento.
Arias ofreció un discurso ameno, rompió el hielo con un par de chistes bien logrados, y se enfocó en el tema del desarme en América Latina y la importancia de restarle recursos al armamentismo, para dirigirlos a la educación y los programas sociales. El discurso también estuvo salpicado de alusiones a la cultura web y keywords que se le trabaron en la lengua. Desde mi punto de vista, un discurso más del presidente, sobre un tema del que ya hemos escuchado ampliamente. Habría preferido por mucho una exposición más vivencial, más en el espíritu de TED; si a alguien le debe sobrar material de primera mano para compartir, es a Arias.
Valga decir que fue estupendo que el presidente no se limitó a su charla, y se quedó en el evento durante todo el día. Compartió con quien se le acercó, almorzó como uno más en la mesa que se le asignó, se rió como todos cuando el cineasta, actor y comediante Hernán Jiménez hacía mofa del MOPT y la infraestructura vial.
Alguien twiteó durante la exposición de Franklin Chang: “si uno no supiera quién es, o no lo conociera, juraría que está loco”. La frase lo resume todo. Franklin Chang es un visionario donde los haya y todos lo escuchamos el viernes con la boca abierta. Decir que “está solo”, se queda corto.
Luis Szarán ofreció una ponencia inspiradora sobre sus proyectos educativos y sociales basados en la educación musical. Una exposición llena de humanidad y de arte en toda la extensión de la palabra. Un lujo. Por cierto, no pude evitar pensar en la similitud entre los programas que impulsa Szarán y el programa SINEM que se desarrolla en Costa Rica.
Mención aparte merece Samuel Stupp, que consumió al Auditorio Nacional en un silencio absoluto, para digerir cada palabra de su exposición, sobre su trabajo y descubrimientos en materia de regeneración celular. Fue sin duda la gran “estrella” del TEDx. Alucinante. La Nación profundiza este lunes en el trabajo del Dr. Stupp, vale la pena.
Nacion.com y la Universidad Veritas hicieron un formidable despliegue de equipo y recursos para grabar y transmitir el evento. El streaming por medio del sitio de La Nación, permitió que miles de personas se conectaran al TEDx durante el día, multiplicando el alcance de la información compartida. Mientras, muy ocupados con sus concursos de cantantes frustrados, otros medios masivos pasaron por alto el evento, el periódico le dio la cobertura que ameritaba, y más. Excelente.
Solo queda parar las antenas para el 2011. El que se lo pierde es porque quiso. 

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