Por si a alguien le quedan dudas sobre cómo nuestro pequeño vergel cada día se parece más a una villa postcolonial del siglo XIX, échele un ojo a la última:
La Asamblea Legislativa le solicitó a la Caja del Seguro Social un pronunciamiento con respecto a la anticoncepción de emergencia (llamada “píldora del día después”), para tomarlo en cuenta en sus discusiones sobre un Proyecto de Ley que pretende “legalizar” el uso del fármaco en el país.
El área médica de la Caja estimó que la píldora no es abortiva y que el proyecto debía ser “apoyado sin reservas”, según consigna La Nación. Esa posición coincide con las sostenidas por el Ministerio de Salud, el INAMU y la Defensoría de los Habitantes, en el país, y por la Organización Mundial de la Salud.
Por su parte, las abogadas Hazel Martínez Meneses y Dannia Gutiérrez Villalta, del area legal de la CCSS, estimaron “que Costa Rica ha firmado convenios antiaborto y, por lo tanto, la pastilla no tenía su apoyo”.
Los 8 integrantes de la Junta Directiva, encargada de tomar una decisión, se inclinaron por el criterio legal y fijaron la posición oficial de la Caja en oposición a la anticoncepción de emergencia. Dicho de otro modo, la institución llamada a velar por la salud de los costarricenses, privilegia un posición legal –y además errada- por sobre el criterio sanitario, su área de competencia.
Solo un lacito más en el paquete, para alinearnos en el camino hacia una sociedad cada día más retrógrada, donde las más obtusas visiones de mundo, acaban imponiéndose.
Para tener un lindo jueves, baste recordar las palabras del diputado Fernando Sánchez, dichas en 2008, con respecto a este mismo proyecto de ley: “En el caso mío, que soy católico practicante, donde hay posiciones que el mismo Papa ha externado, yo he sido claro que me voy a guiar por los dictámenes de la Iglesia Católica”.
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