Hernán Jiménez: hacer cine “a ojos cerrados”
“Este es un esfuerzo muy honesto por entender qué demonios es lo que estoy haciendo”

El próximo 25 de junio las pantallas de cine costarricenses se llenarán con A ojos cerrados, la ópera prima del cineasta costarricense Hernán Jiménez. El parto ha sido largo y duro: la película estuvo concluida en 2008 pero será ahora, 2 años después, que el público pueda ir a ver la historia de una joven profesional y su familia: sus dos abuelos. La historia breve de cómo todo cambia cuando cambia la vida. Una historia sencilla y limpia filmada con pericia en San José y en Puerto Viejo de Limón. Una película hecha con los dientes por un staff de talento.
El miércoles anterior conversé con Hernán, que vive y estudia en San Francisco, California, sobre la película, sobre su trabajo, sus temas recurrentes, sus últimos cortometrajes, su nuevo proyecto, sobre la música.
No lo piense para dejar sus comentarios, y el 25 nos vemos en el cine…
Han pasado dos años desde que grabaste, editaste y dejaste “lista” A ojos cerrados, pero en estos dos años has vuelto sobre la película una y otra vez. ¿Qué dirías que quedó como resultado final, qué es lo que va a ver la gente?
Lo quedó es el retrato de una familia, y eso me satisface porque se mantuvo a partir de lo que el guión propuso, a pesar de que -al mismo tiempo- el guión cambió radicalmente.
Digo que me satisface porque desde un principio fue mi intención; es un tema que me obsesiona y que creo que la mayoría de mis trabajos terminan tocando de una manera u otra. Y dentro de ese retrato, hay una estructura familiar que de pronto se tambalea por un golpe dramático y tiene que volver a construir.
¿Qué fue lo que pasó en estos dos años? ¿Por qué hemos tenido que pasarlos esperando?
La excusa detrás de este periodo tan largo se divide en dos. Está la que tiene que ver con limitaciones prácticas como no haber podido conseguir el dinero para la postproducción, no haber podido levantar a 35mm de manera más expedita y haber tenido que esperar una nueva convocatoria de Cinergia para conseguir dinero, etc. Todas esas limitaciones y obstáculos nos fueron atrasando. En realidad de A ojos cerrados hay un corte listo desde hace más de un año.
Luego a ese montó de “excusas” habría que sumarle el proceso creativo mío, propio, en el marco del montaje de la película. Es mi primera película, te diría que mucho de lo que sé hoy de cine lo he aprendido a través de este proceso. Mucho fue eso: batallar conmigo mismo hasta llegar a un corte, dejarlo tirado por dos meses y luego regresar a examinarlo, y descubrir cuáles eran sus fallas y corregirlo…
Supongo que siempre que uno tiene un trabajo guardado en una gaveta, vuelve a él a seguir “terminándolo”. ¿En qué momento dijiste “ésta es” la versión definitiva? ¿Qué determinó esa decisión final?
¡Claro! En mi caso, o por lo menos en este caso, lo que lo determinó fue el que se concretara la fecha de exhibición y el transfer de la película a 35mm. Ya cuando esas condiciones prácticas se concretaron hubo que decir éste es el corte. Pero sí, creo que fue un paso que se concretó porque no había más remedio, creo que pude haber seguido eternamente haciéndole ajustes.
Sin embargo si te confieso que este corte que va a ver la gente en los cines, es un corte cuya esencia y estructura básica sí estaba definida desde hace mucho tiempo. Se le hicieron cambios mínimos en los últimos 6 meses, pero nada que fuera a variar drásticamente el fondo ni la forma de la película.
En todo este tiempo han pasado muchas nuevas cosas para vos. Desde mi punto de vista ya incluso has ensayado otros estilos. Está claro que el público aún no ha visto A ojos cerrados, pero ¿para vos mismo tu película sigue vigente?
Sí. Es muy curioso que me lo preguntés porque en varios momentos me ha preocupado, y sí, es mucho tiempo. Tomando en cuenta desde el proceso de escritura de un guión hasta que una película está lista, y encima sumando este periodo de espera, es mucho tiempo. Entonces varias veces me preocupó eso: que la película no refleje en dónde estoy parado hoy desde el punto de vista profesional. Pero la respuesta es que sí, y es algo que me satisface mucho porque -al menos en mi criterio- es uno de los parámetros más certeros para medir la calidad de un trabajo: cuánto logra mantener su vigencia y qué te produce al verlo… yo he producido cosas y luego las veo 6 meses después y se me paran los pelos ¡y me asusto! Por dicha creo que ese no es el caso de A ojos cerrados. Conserva esa esencia narrativa que yo quería explorar.

Un lector del Fusil escribió este comentario que te cito: “Envidio a este mae, todo lo que hace lo hace bien y encima las mujeres suspiran cuando aparece en cámara. Gran talento”. Qué crees vos que es “lo que hacés bien”? ¿Qué es lo genera esa percepción?
Pues yo no sé, la verdad. Creo que en mi caso existe una desconexión casi total entre eso que esa persona escribe, y mi propia percepción de mi trabajo mientras lo estoy haciendo. Quizá una vez que está terminado sí me permito ser más objetivo sobre si la calidad del trabajo está ahí, si se logró lo que se quería o si está bien o mal. Pero durante el proceso creativo no me permito nunca partir de esa premisa. Creo que eso es sano hasta cierto punto, pero hay veces en que sí quisiera poder creérmelo un poquito más.
Vieras que un día de estos estaba leyendo un libro de David Mamet, donde escribe sobre el proceso de un actor, un escritor y un director de cine. Y decía que independientemente de cuánto uno sepa o no sepa, si el objetivo del artista es entender la naturaleza del medio en el que está trabajando, del cine, de la narración, entender cómo es que verdaderamente funciona; ese objetivo se le va a transmitir al público, se va a hacer evidente. Y yo creo que eso es lo que te mantiene inevitablemente alejado de la arrogancia siempre, porque estás consciente de cuánto no entendés. Y en mi caso lo que hay es un esfuerzo muy honesto por entender qué demonios es lo que estoy haciendo…
Entonces ¿sería correcto decir que A ojos cerrados es un ensayo?
Sí, ¡absolutamente! Como sabés ahora en agosto vamos a empezar una nueva película, y la razón por la que vamos a arrancar así de rápido con un nuevo proyecto es porque con A ojos cerrados me he dado cuenta de que la curva de aprendizaje para escribir y para hacer cine, buen cine, es tan pero tan empinada, que necesito encontrar una fórmula para producir con más frecuencia. Porque está bien resignarse a que esta película es un ensayo, pero la que sigue también, y la que sigue también, entonces es difícil de aceptar que vas a producir una película cada 5 años.
¿Trabajar en una industria como tal podría ser parte de la fórmula? ¿Qué tan necesario te parece contar con una industria?
Te diría que tengo mis reservas sobre el tema de una industria. Es muy importante sobre todo para la gran cantidad de gente que quiere vivir de esto y sueña con que algún día se llegue a concretar un ambiente de trabajo en el que todo mundo pueda trabajar y ganar bien, ganarse la vida haciendo esto.
Pero en el ámbito de la producción creativa, de la creación, no sé qué tan necesario sea. Ahora que estoy acá en San Francisco te podría contar de primera mano cuánto más difícil sería hacer acá lo mismo que estoy haciendo en Costa Rica, y no es porque no sea gringo, simplemente acá sí hay una industria, hay otros parámetros, otras expectativas salariales, y es un medio mucho más difícil para las iniciativas independientes. Entonces sí, es importante en muchos aspectos, pero no es esencial para crear.
En Costa Rica hay un público, y ese público lo que pide es que el trabajo sea bueno, no que haya una industria.
Actor, escritor, director, comediante… En tu plan ideal, ¿cómo te querés ganar la vida?
Yo creo que poco a poco me he ido enamorando de todo lo que he tenido chance de hacer. Yo le dediqué muchos años de mi vida a prepararme profesionalmente como actor. Muchos años, muchas horas, y fueron quizá de los años más intensos de mi vida, entonces creo que siempre habrá una relación muy especial con esa rama del arte. Es más, te voy a confesar que a veces pienso en si todo lo demás será parte de un gran plan maestro para algún día poder protagonizar mis propias películas, y poder actuar en cine que es un sueño con el que la mayoría de los actores debemos resignarnos a que no va a ocurrir. Entonces te digo que tengo una relación muy especial con la actuación, todo lo demás me intriga mucho, sobre todo la escritura, que es lo que más cuesta, y quizá por terco es lo que más me obsesiona.

Me voy a devolver a algo que mencionaste hace rato pero que me interesa mucho. En tus cortometrajes Una tarde cualquiera, Las ganas y ahora en The red brigde aparece como protagonista esa relación padre e hijo. En A ojos cerrados vemos a los abuelos, pero la relación que mostrás es básicamente paternal. Padres e hijos, familia, ausencia. ¿Por qué volvés y volvés sobre esa temática? ¿De dónde surge ese interés recurrente por explorarla?
Vieras que creo que nunca me he sentado a analizarlo. Es muy curioso, me siento a escribir a un guión y luego lo leo y ¡a la puta aquí está otra vez¡… ¡De vuelta al mismo tema!
Me imagino que mi infancia definitivamente me marcó, como nos marca a todos, y mi familia también. Todo lo que ha pasado y pasa en mi familia me afecta profundamente, de manera positiva, o negativa. Y simplemente debe haber alguna necesidad por reflejar un poco quién soy, a partir de personajes y situaciones que terminan exponiendo esas grandes alegrías y esos grandes vacíos que deja en nosotros nuestra familia.
Ahora, creo que es importante recordar que hay una gran dosis de imaginación en esas historias. Es cierto como vos decís, hay un tema recurrente, pero ese tema sirve como base para permitirte, o incluso obligarte, a que tu imaginación lo lleve más allá. Yo de ninguna manera lo llamaría biográfico, aunque siempre hay una dosis de autobiografía en casi todo acto imaginativo…
Pero en un corto como The red bridge, en el que te ponés a vos mismo a encarnar un personaje que -si me lo permitís- se parece mucho a vos (y no sólo porque sos vos quien lo personifica) uno pensaría que hay más mucho más de biográfico en ese trabajo…
Sí, probablemente es cierto. Lo que te quiero decir es que no es, o al menos hasta ahora no ha sido un acto consciente. No sé si eso será positivo o negativo en el ámbito de la creación, pero hasta el momento nunca me he sentado a escribir algo pensando en representar tal o cual acontecimiento de mi vida. Creo que las cosas surgen de una forma mucho más orgánica y quizá es eso lo que me lleve a lugares profundos de mi vida emocional, que se yo, o familiar.
Hace unos días me contaste sobre una canción de The National que de alguna forma “musicalizó” tu proceso creativo para esa próxima película que se va a grabar en agosto. ¿Qué otras cosas conspiran en tu cabeza cuando estás escribiendo y “viendo” las próximas producciones?
En el caso de A ojos cerrados eso: casi exclusivamente música, dos o tres canciones en loop que estuvieron presentes durante casi todo el proceso del guión.
Ahora para esta próxima oportunidad ha habido una inmersión mucho más consciente en cine, y en quitarme de encima ese montón de complejos de que lo que uno va a hacer no se parezca a algo que otro ha hecho, y asumir que la originalidad está en otra parte, y no ahí.
Entonces que te digo: la música, cine, lo que he leído, los tiempos muertos viajando en un bus, caminando, muchas cosas que te estimulan la imaginación. Pero en mi caso y desde niño, nada estimula las ideas tanto como la música; entonces de pronto aparece una canción que puede ser el origen de una película de dos horas.
¿Cuál es esa otra parte donde decís que está la originalidad?
Me refiero a que de pronto escribís una escena y creés que es genial y que solo se te ocurrió a vos, y de pronto te das cuenta de que ha sido hecha de mil formas distintas a través de la historia. Entonces creo que la originalidad está más en la honestidad con la que logrés luego plasmarlo en la pantalla, y en que la historia te resulte honesta y logrés apropiarte de ella, así haya sido contada mil veces.
¿Y cómo ves la idea de filmar una película, con un guión escrito por alguien más?
¡A mi me encantaría! ¡Pero tendría que ser un guión muy bueno! ![]()
No, realmente me gustaría mucho, pero tengo tantas ideas propias y me gusta tanto escribir, que es mucho más fácil trabajar con mis propios guiones. Así también tengo la libertad, que es por excelencia lo más importante en todo lo que hago, y creo que esa libertad se limita un poco cuando trabajás con base en el trabajo de alguien más.
Tampoco nunca nadie me lo ha propuesto, pero si el día de mañana me llego a encontrar un guión muy bueno, de alguien que quiere que yo lo dirija, pues me encantaría, sería un ejercicio por demás interesante.
En este último corto vos fuiste “Soyla”, hombre orquesta. En A ojos cerrados trabajaste con un equipo bastante pequeño de gente. Ahora escuchándote me parece que asumís tu trabajo de una forma tan personal, y en tiempos en que pareciera que lograr una excelente pieza audiovisual casi sin ayuda de nadie, es posible: ¿qué importancia tiene para vos el equipo de trabajo?
Yo creo que la relevancia de un equipo viene de la mano del tipo y de la magnitud del producto que vas a producir. Yo soy de la tesis de que para producir el tipo de cine que a mí me interesa producir, no se necesita mayor número de gente, ni un despliegue tecnológico o de logística de grandes proporciones. Para mí, entre más íntimo se logre mantener un equipo de trabajo, mejor.
Ahora, yo creo que yo he trabajo solo, cuando lo he hecho, o con una o dos personas a mi alrededor, no necesariamente por gusto. Yo disfruto muchísimo de tener un equipo de trabajo, y de la convivencia que se produce durante la producción. Cuando he trabajado solo es porque he buscado maneras de que eso sea viable, simplemente porque no hay plata para pagar un gran equipo. Por ejemplo Hablando se entiende la gente yo lo monté con Olga Madrigal y un par de asistentes, pero si hubiera podido tener un equipo de gente, lo hubiera tenido sin pensarlo dos veces.
En la mayoría de los trabajos anteriores es porque simplemente decidí que la única forma de hacerlos, de la forma en que yo quería, con los tiempos que tenía, era hacerlo ya con dos o tres personas.
Hay algo también “colaborativo” en hacer cine, que a mí me gusta muchísimo. Por eso para mí la buena vibra debe estar en un set, siempre y por encima de todo, incluido el talento. Y sobre todo por encima de la experiencia.

Volvamos a A ojos cerrados, ¿qué camino va a seguir la película después de las salas ticas?
La idea es que la película siga un pequeño circuito de festivales. Ya hemos hecho varios intentos pero no hemos tenido mucho éxito
Eso nos tiene un poco cansados, pero creo que ya con copias en 35mm y luego de su estreno habrá más suerte.
¿Cuál es el público que a vos te interesa que vea la película?
El público costarricense, sin ninguna duda, y por muchísimas razones. Primero es mi país, es mi casa. Y luego yo creo que cuando vos decididamente te metés a hacer estas cosas, y empezás a crear tus criterios, a decir cosas públicamente, de pronto te llega la hora de la verdad, y de probar que lo que estás diciendo no es paja y de qué manera podés sostener tus propios argumentos, con tu trabajo. Entonces creo que por eso Costa Rica es tan importante.
Luego, en A ojos cerrados existen 4 o 5 escenas en las que se retrata una cotidianeidad costarricense, que yo tenía unas ganas locas de retratar; en los términos más sencillos: desde un desayuno, hasta que se yo, un ambiente laboral. Lo quería hacer como un ejercicio de dirección, retratar esas cosas tal y como yo las veo y como pienso que deberían ser retratadas, y bueno, ahí están. Y creo que en esos aspectos, como experimento, la película es exitosa.
Entonces sin duda el público tico es el más importante, y ojo que no te lo estoy diciendo porque no vaya a ir a festivales. Me encantaría llevarla a todo lado, eso es muy bonito. Te tomás unos vinos y todo es muy glamoroso. Pero el público, la respuesta del público, es la del costarricense la más importante.
De todo lo que podrías contar, ¿qué podés adelantar de la nueva película?
Te puedo adelantar que vamos a filmar en julio y agosto. El esquema de producción es muy similar al de A ojos cerrados, un equipo pequeño, de gente muy joven. El guión lo escribí de diciembre para acá y es una historia muy personal, y bueno… la voy a protagonizar yo. Eso es un reto muy importante para mi, porque a pesar de que con el piloto de Los justicieros ya hice eso, nunca lo he intento a una escala así.
¿Y cuándo va a estar en los cines?… ¡Esperemos que no pasen dos años!
¡No! ¡No, no, eso no puede suceder de nuevo! ![]()
La meta es que este proceso dure 12 meses, si todo sale bien y se alinean las estrellas, dentro de un año estaremos preparando otro estreno. 
|+| En julio de 2008 grabé las únicas imágenes detrás de cámara que existen de A ojos cerrados. Hice este teaser, pero por las razones que sea la video/crónica nunca se publicó. Finalmente la publicaré en este blog la primera semana de junio.
|+| Imperdible leer el texto “Una historia de amor”, por Hernán Jiménez, publicado en la página de Facebook de la película.




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