Los obispos suman y siguen
Parece que era cierto: que lo que hemos sabido sobre las matráfulas financieras de los obispos católicos es apenas la punta de la montaña. El periódico La Nación revela este viernes que la Unidad Especializada en Fraudes, del Ministerio Público, y el OIJ, investigan el origen de unos c155millones invertidos en la Conferencia Episcopal, atribuidos a empleadas de esa entidad cuyo ingreso mensual promedio es de c250mil.
Pero en otra jugosa nota, el periódico publica una lista con las 30 empresas que más dinero han “donado” a la Iglesia Católica entre el año 2000 y el 2008. Las cifras son absolutamente escandalosas. Solo una firma de Guanacaste le dio a la Iglesia casi c245millones. Otros nombres destacan en la lista de estas empresas que gestionan la indulgencia a punta de millones: Kativo, Financiera Miravalles, varias desarrolladoras inmobiliarias, Van Der Laat y Jiménez, Numar, el Hotel Fiesta… y Repretel, que según La Nación “donó” c56millones en ese periodo de tiempo.
¿Realmente puede uno creer, así no más, que una empresa “dona” desinteresadamente ¡doscientos cuarenta y cinco millones de colones a la Iglesia Católica!? ¿Tantas empresas, donando tanto dinero? Estamos hablando de casi 3500 donantes, que aportaron c11mil millones durante poco más de una década: de 1992 al 2008. Tomaría 22 teletones como las que tenemos todos los años, recaudar esa cantidad de dinero en legítimas donaciones. Seré yo tan malpensado, ¿o es que algo huele realmente podrido en Dinamarca, o en Roma, o aquí cerquita en San José?
Para que lo tengamos presente: esta es la misma Iglesia Católica que este año recibe del presupuesto del estado costarricense c332millones… “para reparar los templos”. Dinero suyo y mío, que gracias a que Costa Rica mantiene su anacrónica condición de país con religión oficial, va a parar a las arcas de una entidad que tiene la capacidad de invertir $81millones (unos c46mil millones) en una empresa. ¿Cómo, por todos los santos, es posible que esto siga pasando?
El arzobispo de San José, Hugo Barrantes, ya sacó los dientes hace una semana. Acusó a La Nación de publicar informaciones “tendenciosas” contra su empresa, digo, iglesia. Debemos confiar es que este asunto se lleve hasta sus últimas consecuencias, y que las cloacas se sigan destapando. Un trabajo valioso, pero sobre todo importante, que le debemos a los medios de comunicación, pero no a todos. A finales del año pasado, por ejemplo, Telenoticias dedicó una semana a “denunciar” el lucro “oculto” detrás del proyecto Enlace canal 23, y todo su “ministerio” cristiano. Pero lo cierto es que no había nada ilegal (aunque sí inmoral) en las supuestas denuncias. Las donaciones que recibe esa organización religiosa, se recolectan por televisión, en vivo, a vista y paciencia de todo mundo. ¿¡Igualito a estas donaciones que capta la Iglesia Católica!? ¿Dónde están las nuevas denuncias de Telenoticias contra el lucro salvaje basado en la fe? ¿O es que hay cozzas de las que no se puede hablar?
No hay que quitarle el ojo a este tema. Y tener mucha fe en que se impondrá la ley, así en la tierra como en el cielo. 




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