¿Morir aplastados en la vía a Caldera?…

A la Viceministra de Transportes “le encanta” transitar por una calle de dos carriles (que de “autopista” tiene muy poco) que presenta graves fallas en su construcción que ponen en riesgo la vida de quienes por ahí circulan. Las paredes de los taludes presentan riesgo de colapso en varios puntos. Eso es: piedras del tamaño de un carro que pueden caer encima de… un carro. La calle que “le encanta” a la Viceministra costó $370 millones, se construyó con base en diseños de hace 30 años, y se le concesionó a la firma Autopistas del Sol. Desde la semana de su apertura, la calle a Caldera presentó congestionamientos y los deslizamientos de rocas y escombros llegaron con las primeras lluvias, cuando ya Arias, muy fachento, había inaugurado. Todo el proceso de construcción de la obra estuvo marcado por cuestionamientos y el señalamiento de errores. Sin embargo, una vez abierta la calle, hordas de lamesuelas lanzaron campanas al viento para festejar el gran logro de aquella “vía de primer mundo” de la que ahora gozaríamos los ticos. Los pequeñiticos.
Cabe recordar que para ir a morirse de camino al puerto, sin miedo, como doña María Lorena, hay que pagar peaje. 






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