Porteadores suenan tambores de guerra

Tanto la forma como el fondo de las expresiones espetadas este martes por el representante de la Cámara Nacional de Porteadores, son absolutamente inaceptables. Ya en el pasado los porteadores han recurrido al bloqueo, que no es nada menos que la violación al derecho al libre tránsito de todos los ciudadanos, para presionar al gobierno por su agenda.
“Protestas que generen un “caos social”, bloqueos “no amistosos” en la calles y acciones “agresivas, fuertes y por sorpresa” son parte de las amenazas que lanzan los porteadores para reclamarle al Gobierno la posible eliminación de la actividad a la que se dedican”, lo resume La Nación.
El gobierno de la presidenta Chinchilla no sólo no puede aceptar estos arranques de terrorismo psicológico y vulgar chantaje; tampoco debe ceder en garantizar los derechos de la colectividad, ante las amenazas y los actos en que incurra este sector.
Yo sería el último en cuestionar el derecho que tenemos todos de trabajar, y es absolutamente comprensible que cualquiera emprenda acciones legítimas para defender su fuente de sustento. Incluso creo que los porteadores llevan razón en buena medida, y que ilegalizar su estatus es una estupidez viniendo de un estado que es incapaz de absorber las necesidades elementales de transporte público decente, lo que genera la demanda de servicios.
Pero me rehúso a creer que los 11mil agremiados a esa Cámara de transportistas comparten las amenazas, la matonería y el tremendismo expuestos por este líder, como vía de acción. El cumplimiento de sus desafortunadas palabras solo conducirá al choque con las autoridades, al perjuicio directo de los ciudadanos, y al rechazo.
¿Se justica el recurso a la acciones “agresivas y fuertes”? ¿Cómo canalizar la presión hacia los Diputados y el Ejecutivo, sin que seamos los hijos de vecino los que paguemos los platos rotos? 
|+| La foto es de AlDía.



