Niños cantores, por los niños sin piel

Tuve la estupenda oportunidad de escuchar a los Niños Cantores de Viena en el Teatro Nacional en 2008, y la experiencia fue más que memorable. No todos los días se sienta uno a oir a los más jóvenes representantes de una institución artística musical con 512 años de historia y tradición.
Le excelente noticia es que los Niños Cantores regresan este año, como parte del 20 aniversario del Festival de Música Credomatic. Tendrán 3 presentaciones en el país, los días jueves 19 y sábado 21 de agosto en el Teatro Nacional, y un concierto gratuito en la explanada de La Aduana en Barrio Escalante, el domingo 22 a las 11am.
Pero quiero llamar la atención sobre el concierto de este jueves. El 100% de la taquilla de esa noche será donado a la Fundación Debra, una organización que trabaja para ofrecer asistencia médica a los niños enfermos de Epidermolisis Bulosa (conocidos como “niños mariposa”), e impulsar la investigación en torno a este dramático padecimiento. Aquí se puede ver un segmento del documental “El niño al que se le cae la piel”, sobre el caso del británico Johnny Kennedy. Sobrecogedor.
En el sitio de la fundación están todos los detalles de este concierto benéfico, como los precios de los boletos (De c6mil en galería a c25mil en luneta). Para promover este espectáculo y la iniciativa, y por una cortesía de la Fundación Debra, el Fusil invita a uno de nuestros seguidores en Facebook a asistir gratis el jueves, junto a un@ acompañante. Aquí está la info.
El coro de los Niños Cantores de Viena (sopranos y mezzosopranos) se fundó en Viena, Austria en 1498. Está compuesto por unos 100 coristas que se dividen en 4 coros para realizar sus giras de conciertos. Además de ser uno de los coros más célebres del mundo, es también reconocido por su altísimo nivel de exigencia. En su sus presentaciones aquí interpretarán obras de Brahms, Verdi, Bizet, Strauss, Carl Orff y canciones populares.
Un espectáculo de lujo donde los haya, que implica una contribución de lujo para quienes todos los días dejan la piel en el esfuerzo de seguir viviendo. 



